Diversidad alimenticia, una tendencia en materia de salud

Publicado en Ciencia el miércoles 10, abril, 2019


Por Marisol Fausto

Con este artículo no vengo a revolucionar el pensamiento, pero sí vengo a compartir una experiencia y ciertos datos en la materia.

Mi primer icono de la alimentación basada en plantas la tuve en Lisa Simpson, hace 24 años, y en ese momento nunca imaginé el verme comer de esa manera.

Sin embargo, la tendencia vegana está en boga en México: del 60 a 70% de quienes la practican son mujeres que buscan una mejor alimentación, y entre ellas se encuentra su servidora y una que otra amistad.

El cómo llegué a esta elección, fue meramente por salud. Y en cierta forma, por la aventura de probar el mundo alternativo culinario en la capital michoacana, porque han de saber que en Morelia se cuenta con 18 restaurantes veganos, a lo mejor y más, casi todos en el Centro Histórico de la ciudad o cerda de, que compiten con los puestos de tacos, ‘gorditas’ rellenas de chicharrón prensado, entre otros antojitos que son el común denominador de las calles de la ciudad.

¿Y qué se puede comer ahí? ¿verduras cocidas?, se estarán preguntando.

La oferta culinaria es muy basta. Hay desde tacos, el platillo elegido como número uno del mundo, hasta caldos ramen y miles de recetas ricas en proteínas, fibra, hierro, calcio y muchos nutrientes, que a la vista del ojo humano es un cuadro de arte y color.

Si, cuesta mucho hacer el cambio, porque he de reconocer que los sabores nunca de los nunca, se va a comparar. Y es donde me percato que, realmente, cada tipo de alimentación tienen su sabor, su sazón y su razón de ser.

No, no vengo a pedir que sean veganos, porque en lo personal, tampoco creo lo sea toda mi vida; no voy engañar que extraño los quesos, la carne y otros placeres de la comida tradicional mexicana, pero en este proceso que lleva un mes y medio, me ha permitido reconocer mi fortaleza humana.

Asimismo, mejorar mi estado de salud, verme mucho mejor y, ante todo, ampliar mi círculo social en el entorno del veganismo. Y, principalmente, economizar gastos, lo que me da tiempo libre para ejercitar cuerpo, mente y corazón por medio de experiencias nuevas con nueva gente, en las que mi gente les mueve.

¿Qué les mueve? Las ganas de sentirse tan genial como yo. Y eso no significa, que con la alimentación basada en carne uno no lo sea, porque también lo soy con ello.

Lo curioso es que las tendencias vegetarianas o veganas están muy estereotipadas, puesto que muchos creen que no se consume suficiente proteína, que es muy costosa este tipo de alimentación o que se seca el cerebro, entre otros. Aunado a que no se está familiarizado con el no consumo de la carne.

A lo cual, el 20% de los mexicanos que han reducido o eliminado por completo el consumo de carne o alimentos derivados de animales no pueden estar equivocados.

Entérense, en este mundo hay diferentes tipos de comensales, como de diversidad sexual.

Están los Omnívoros, Vegetarianos, Veganos, Crudi-veganos, Ovo lácteo vegetarianos, Celiacos, Alimentación Paleolítica y el Frugivorismo.

Increíble, ¿no?

Sin embargo, lo chistoso de la alimentación vegana, al contrario de la omnívora, es que se encuentra más monitoreada para el comensal, dado que se analiza, día a día, los síntomas de la persona para compensar los faltantes o el exceso, a fin de que la salud no se perjudique.

Ups! Los nutriólogos especialistas en la materia están más al tanto de uno, lo cual me hace ver que, también, la comida que consumimos ‘normalmente’ está estereotipada, al creer que no existe daño perjudicial por consumirla.

Vivimos en un mundo tan raro, pero tan maravilloso.

 Y sólo sé, que en este proceso mi alimentación actual se basa a través de la trofología, la disciplina que estudia la nutrición de los seres vivos para tener una salud óptima y por el momento, eso me basta.

En el desarrollo de un crecimiento, así me encuentro, ¿y Ustedes?