El arte como experiencia de vida.

Publicado en Cultura el miércoles 15, noviembre, 2017

 

Por Genoveva Rodríguez/ÁGORA CULTURA.

Escribir un poema, soltar la pluma y dejar que las palabras fluyan es un trabajo arduo que requiere de varias cosas a la vez: querer hacerlo, sólo para empezar, tener la necesidad imperiosa de hacerlo, porque estás enamorado, te llegó un destello de emociones encaminadas a soltar la pluma o tal vez se trate de dibujar, dar color a un lienzo, una hoja en blanco.

¿Por qué no? en la libreta, cuando te evades de una clase sin razón aparente. Tararear una canción, o bien cantar a todo pulmón; ponerte a bailar mientras aseas la casa, o en la escuela, tal vez en la calle con tus amigos. Pretextos para hacer arte, o solo un pequeño acercamiento a la actividad artística sin saber exactamente las reglas de ninguna disciplina.

El acercamiento al arte puede ser fortuito o muy bien intencionado, pensado, meditado, como sea. ¡Llegaste! Está primera vez es reveladora, te preguntas a ti mismo ¿Yo lo hice? ¡Qué maravilla! Y una sorpresa lleva a otra y a otra.

Ver los materiales frente a ti, el objeto ya terminado o en elaboración, observas, pones música para que te acompañe, te relajas, meditas, investigas, ves películas o libros, haces preguntas a tus amigos, tal vez a tus maestros. Vas a una exposición, lees un libro quizá de poesía.

Tomas clases de guitarra, te enseñan los acordes, los practicas. Tomas clases de baile repites los pasos una y otra vez. El arte crea disciplina, te vuelve más receptivo, tu mirada cambia, observas – por no decir estudias- los movimientos de las personas cuando vas en la combi o el camión.

Piensas en la obra de teatro en la que vas a participar y hay que analizar al personaje. ¿Cómo camina un ebrio? ¿Cómo se mueve un anciano? ¿Cómo coquetea mutuamente una pareja de enamorados? En tu emoción, curiosidad, o como lo quieras llamar buscas un tutorial de cómo elaborar una máscara de papel mache, de barro, de pasta, de lo que sea.

Es para una clase de historia y las preguntas surgen. ¿Desde cuándo existieron? ¿Cuál el origen? ¿Para qué se usan? qué representan. Tal vez no lo hagan todos, tú sí. Se han despertado en ti una escucha atenta, una observación aguda, estética, tal vez una necesidad de saber, conocer más.

Tus valores toman forma, saboreas las palabras en la boca, en las manos, en el cerebro, en el corazón. La conciencia llega penetra en ti, ya caminas con ella, la comprensión de tu contexto, del aquí, del ahora, ya son tuyos.

No puedes dar marcha atrás. La sensibilidad despertó a un ser humano que vivía obnubilado.