Estructuras.

Publicado en Cultura el martes 29, agosto, 2017

 

 

Por Natalia Reza/ÁGORA CULTURA.

Fotografía, Eric Sánchez.

Te quedas mirando a través del parabrisas mientras el semáforo está en rojo.

Así que tienes un marco que delimita lo que ves, de fondo la subida a Santa María y el cielo, está también la escultura blanca de una camelina a la que todos llamamos “La Paloma”, una patrulla azul marino con grandes letras blancas y dos agentes que juegan a coordinar lo que los semáforos no han logrado, frente a ti en primer plano (proscenio) pasa sobre las líneas peatonales un niño en uniforme escolar de más o menos cinco años que va dando saltitos de la mano de un viejito vestido de gris que atento mira que el cruce sea seguro.

En segundo plano una camioneta blanca da vuelta de Camelinas a Ventura Puente (cuarta calle de derecho arriba a izquierdo abajo) trazando una diagonal amplia y dinámica, a tu derecha los autos no han parado de dar vuelta continua, así que se mantiene una repetición más o menos precisa de objetos generando el mismo movimiento/desplazamiento en derecho abajo, de centro izquierda se generan vueltas en “u” sobre Camelinas.

Otro movimiento repetitivo que mantiene la zona activa, atraviesa tranquilamente un grupo de cinco personas uniformadas de pantalones azules y camisas blancas con el logotipo de Gobierno del estado, mientras que en izquierdo abajo un chico en jeans y camiseta beige hace malabares con aros de plástico, luego un par de segundos de nada, una pausa casi milagrosa que permite respirar y centrar la atención en las nubes que en el fondo son arrastradas a gran velocidad por el viento, el semáforo cambia a verde, termina la escena.

Dice García Boutigue que “Conocer es organizar los datos de la realidad, darles un sentido, lo cual significa construir una lógica, no la lógica de los textos, sino una lógica de acción, porque organizar es estructurar, es decir, hacer inferencias, establecer relaciones. Estructurar es lógica.

Se trata de organizar nuestra experiencia y esa organización es crear estructuras”, en este sentido me gusta pensar que la composición coreográfica es antes que nada admiración por la vida, es maravillarnos por lo cotidiano, detenernos a mirar el mundo y aprender de él.

Cuando yo te narro la escena como lo he hecho ahora, estoy invitándote a prestar atención a aquello que a mí me importa, sin embargo, podríamos estar exactamente en el mismo momento, inclusive en el mismo auto y poner atención en cosas completamente distintas.

Yo tengo antecedentes de vida que me dejan ver coreografías en donde un psicólogo vería patologías y un periodista vería noticias, desde mi campo de conocimiento puedo organizar y dar sentido construyendo (observando activamente) una lógica de acción e incluso establecer relaciones espaciales, de ritmo, vestuario y luz.

Si fuera de mi interés yo podría hacer una copia exacta de los trazos, ritmos y contrastes de lo que acabo de ver, juntar un grupo de bailarines para que los aprendan, ponerle música y subirla al Teatro Ocampo. Sin embargo, me pregunto si lograría sostener mi atención, pues he quitado el encanto del contexto, la espontaneidad de la vida, los personajes estarían pretendiendo y ¿no hemos visto ya mucho de eso?

La composición coreográfica es la construcción de estructuras que nos permiten decir/nos, comunicar/nos. Cada obra deberá atender desde sus cimientos los intereses particulares de su razón de ser y entonces construir una estructura que la sostenga. No cualquier estructura, no la estructura tradicional, sino la estructura precisa para esta obra. No hay fórmulas, hay métodos, y hay que tener presente que los métodos son caminos estratégicos no lugares, no metas, no obras en sí.

Ahora bien, una obra de danza contiene composición coreográfica, pero para sostener la atención, generar puentes e incidir en nuestra realidad, necesitamos más elementos, por ejemplo: un tema, y no es que tengamos que buscar de qué hablar, es que tenemos desde hace mucho tiempo algo de lo que queremos hablar y hemos encontrado la brillante posibilidad de hacerlo a través de la danza.

Entonces investigamos todo lo que podamos acerca de este tema, no vamos a hablar de algo que no conocemos, puede que ahora la vida en la web nos dé la ilusión de saber de todo, pero debemos ser muy responsables al elegir un tema, porque vamos a tomar una postura ante él. Sería aquí, muy interesante que eligieras a los bailarines tanto como los bailarines a ti y a la obra, trabajar con personas que tienen intereses en común reduce la posibilidad de que su relación sea utilitaria en lugar de creativa.

También deberás decidir el lenguaje con el que quieres comunicarte, y la exploración del movimiento del cuerpo es una tarea profunda. En mi entrega anterior les decía que “Para generar lenguajes escénicos que comuniquen nuestra unicidad es necesario generar investigaciones y/o exploraciones a través del estudio experiencial del movimiento, de otra manera estaremos reproduciendo modelos de movimiento que insisten en homogeneizar/someter/adoctrinar los cuerpos/personas.” Por ello al igual que con las estructuras y la investigación del tema, debemos ser generosos en atención y trabajo con el lenguaje”.

Existen muchos elementos más que construyen una obra de danza, no hay un orden, no hay tiempos de cocción, no existen fórmulas, lo mejor que podemos hacer es explorar, experimentar, intentar, observar, llegar a conocer para organizar y dar sentido.  Cuando veas tu obra y la puedas leer claramente, otros lo podrán leer también, entonces te estarás comunicando. Si tu obra te con/mueve porque para crearla has sido con/movido, entonces te estarás comunicando sensiblemente.

Pero primero dediquémosle mucho tiempo a escribirla. Olvídate de los tiempos institucionales, olvídate de las convocatorias, los festivales, atiende en primer lugar tu proceso de creación y cuando tengas lista una obra en la que confíes postula y participa, no lo vuelvas un producto, sino una experiencia que puedas compartir. Recuerda a Ranciére cuando nos dice que “El animal que habla, dice Aristóteles, es un animal político. Pero el esclavo, aunque comprende el lenguaje, no lo “posee”. Los artesanos, dice Platón, no pueden ocuparse de las cosas comunes porque no tienen el tiempo para dedicarse a otra cosa que no sea su trabajo.”

Vivimos en un sistema que nos condiciona a seguir tiempos y caminos institucionales para hacer obra y si consideramos que hacer obra se ha vuelto nuestra manera de subsistir pronto estamos haciendo artesanías coreográficas. Recuerda que tanto la composición coreográfica, el lenguaje, el tema, la relación creativa con los bailarines, entre otras cosas serán en sí tu postura política, la manera en la que organices tu quehacer artístico estará aportando al sistema. Desde el enfoque que le des a tu mirada a través del parabrisas de tu auto en la luz roja del semáforo, estás participando políticamente ¿qué tipo de ciudadano/artista quieres ser?, ¿dentro de qué estructura te gustaría vivir?