#fuerzaUMSNH

Publicado en Cultura el viernes 24, noviembre, 2017

 

Por Israel Chavira Leal/ ÁGORA CULTURA.

Docente de la Licenciatura de Danza de la UMSNH.

 Después de casi tres semanas de paro de brazos caídos como docente de la Licenciatura en Danza de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, hoy sentí un poco de consuelo.

Al rededor de 30 integrantes de la comunidad dancística de esta institución, entre alumnos y profesores, nos reunimos en el Jardín de las Rosas de la ciudad de Morelia, convocados por el Sindicato de Profesores (SPUM), para manifestarnos en defensa de nuestra Universidad.

Y bailamos, pero principalmente, nos abrazamos. No quiero expresarme desde la desilusión y la impotencia, no quiero dirigirme a tu odio hacia la corrupción, hacia esos personajes despreciables (nuestro presidente de México, encabezando la lista).

En mi corazón ya no hay espacio para eso. Ya no tengo corazón para seguir leyendo en las noticias cómo se destapan una y otra, y otra cloaca porque lo más obsceno no es la infamia, la saña con la que nuestros gobernantes abusan de nosotros.

Lo que más me impacta es la mirada perdida, automatizada… sí, esa mirada que no permite ver con claridad… esa mirada desenfocada de una sociedad apabullada y cómplice de los burócratas gandallas, una sociedad que se queda callada y que le sigue el juego a las Autoridades y que muchas veces piensa “maestros huevones, grilleros”.

De por sí que no se nos tiene mucho aprecio, como si los profesionales surgieran de la nada.

Lo más fácil es mirar este tipo de problemas desde la perspectiva del recurso monetario ¿Dónde está el dinero? ¿Todavía no les pagan? ¿Quién se lo robó? Y efectivamente es una situación dura la económica, pero no es la única ni la más importante en nuestro país.

Por debajo está que le hemos entregado por completo nuestra existencia a las autoridades, le hemos cedido poco a poco nuestros derechos, uno de los cuales, la educación, que bien podría ser la piedra angular de todo este contexto desalentador, es a la que le ponemos poca atención generalmente, ya no cuestionamos porqué se tiene que considerar pagar colegiaturas indecentes para la educación básica, nos dimos por vencidos.

Si no sabemos de libertad, de dignidad, si no sabemos las luchas que se han emprendido en defensa de ellas ¿qué nos queda por aprender? A obedecer al patrón. Pero, como dije antes, no quiero expresarme desde el padecimiento, ni quiero que se despierte tu odio. Quisiera hablarle a tu ternura, a tu afecto, porque como dice mi amigo Dominik, primero está el sentir, y un pensar sin sentir es un pensamiento sin sentido.

Si tan solo sintiéramos más, si tan sólo sintiéramos la caricia de la abuela, del padre, del tío y todo lo que trabajan para nuestro bien. Si tan sólo sintiéramos el brillo en la mirada del joven, de la niña, del bebé que ansía conocer el mundo ¿Quién podría tomar una decisión injusta contra el otro?

¿Eres estudiante o egresado de alguna universidad pública? ¿Tienes hijos, sobrinos amigos estudiando en alguna? ¿Crees que si declaran en quiebra a cualquiera de las universidades públicas que hoy están en riesgo no te va a afectar? Preguntatelo con los ojos bien abiertos, con tu mirada enfocada.

Si crees que la libertad es un derecho, un valor, un tesoro; si crees que libertad y educación son binomio, si crees que la libertad y la educación son indispensables para acceder a una vida digna ¿no crees que te toca estar del lado de la defensa de la Universidad Publica? ¿De verdad crees que el desastre económico, social y moral que derive de la pérdida de la Universidad Pública no te va a afectar?

Hace unos días se “conmemoró  la Revolución Mexicana”… ¿Conmemorar qué y cómo? Yo pensaba que tenía que ver con hacer que reaparezca en nuestra mente, en nuestro sentir, en nuestro cuerpo que la idea de “la tierra es de quien la trabaja” cobrara efecto en nosotros. Y hoy son otras tierras las que hay que defender, son nuestras universidades, por ejemplo: La educación pública es de quienes la trabajamos, no de los políticos y burócratas, antaño duques o caciques sin oficio.

Basta una sola persona que se levante para defender su dignidad para validar la dignidad de todos, pero así mismo, basta con una persona que permita que le pisoteen para que inicie un proceso de legitimación del abuso: directivos, maestros y alumnos que insisten en “no puedo hacer nada”, que sumisos aceptan la limosna -¡sí, ustedes silenciosos!- están ayudando a que la grieta se abra.

No se reduce a defender “mi salario”, incluso casi va más allá de defender el mínimo de dignidad que, aquí en México, los salarios bajísimos y los Impuestos groseros permiten. Se trata de la libertad que la educación pública procura para todos. Porque no es lo mismo tener opciones educativas que tener al alcance una opción ¡una aunque fuera! No es lo mismo tener opciones de empleo a, efectivamente, poder acceder a una opción digna de empleo.

La libertad es realmente tener los recursos para acceder a esas opciones. Sin una educación suficiente ¿ya pensaste en las opciones de empleo que van a tener tus hijos? ¿Sabes cuántos jóvenes han podido alcanzar sus sueños gracias a la universidad pública? Sueños que, muchas veces, se remiten a poder darle un mejor hogar al ser amado, a poder curar la enfermedad del hermano, a poder sacar de la cárcel al esposo o al hijo… a poder bailar para poder aliviarse de un contexto violento, a poder inmortalizar en una partitura el agradecimiento a una madre.

¿Puedes sentir en tu cuerpo la desesperación de esos cientos de personas que, creyendo fervientemente en Zapata, lucharon a muerte con la esperanza de que sus hijos no tuvieran que seguir pisoteados por los ricos hacendados? ¿De verdad crees que la defensa de la Universidad Pública se reduce a la reforma de un sistema de pensiones?

Hace casi veinte días que no soy maestro, porque el hacer es lo que hablaría de ello, y hace más de veinte días que no puedo dar clases. Buena parte de mi dignidad se siente atropellada, y no es sólo la económica. Y siempre hay un buen libro, una buena charla con los compañeros… Y por mi cuerpo pasa la historia de todos los huelguistas que consiguieron el derecho a un contrato de trabajo digno, jornadas laborales que le permitieron a mis padres darme techo, comida y su compañía… los bailarines que se enfrentaron a todo para que un día yo pudiera decir, con documento en mano “¡Soy bailarín profesional!”

Sí, por suerte soy bailarín y hoy, con todo mi cuerpo he podido abrazar a mis compañeros universitarios con la esperanza de que a todos nos importe, de que realmente sintamos lo que está en juego aquí en Michoacán, en Zacatecas, en Hidalgo…

Maestrante en Desarrollo Humano, Docente de la Licenciatura en Danza de la UMSNH, Co-Director del Encuentro Internacional de Creación Coreográfica EnTiempoReal.