Golosos por naturaleza

Publicado en Cultura el miércoles 13, febrero, 2019

Por Marisol Fausto

¡Híjole! Este 2019, como todos los años, nos ofrece 20 días festivos, entre ellos siete días no laborales para descansar.

¡¿Saben qué significa esto?!

Bueno, puede representar la oportunidad de viajar siete veces y, especialmente, 20 oportunidades obligadas para disfrutar de la gastronomía mexicana.

O bien, momentos oportunos para aumentar de peso o para saber balancear los sacro alimentos.

Y la razón del por qué, se las presento a continuación.

El 1 de enero, celebramos Año Nuevo, un día festivo oficial en el que se distingue por comer platillos deliciosos para cenar, desayunar y comer, en la mayoría de los casos por dos días o más, a lo cual llamamos el “recalentado”.

Para el 6 de enero, Día de los Reyes Magos, no nos queda más que degustar de la Rosca de Reyes, con su variante de rellenos, acompañada de su chocolatito, en agua o leche, caliente.

Mientras que, para el 2 de febrero, Día de la Candelaria, nos alistamos a la tamaliza.

Y pues, el 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, aplicamos aquel dicho que dice: por la boca entra el amor, porque toda la vida hemos oído que con una buena comida se pueden conquistar corazones.

  • En esta ocasión, ¿con qué platillo me conquistarán?

Del 15 de febrero al 31 de marzo tenemos un lapso de descanso y de recuperación, por eso creo que marzo es el Mes de la Nutrición.

De abril a junio tenemos luz verde para proseguir con este calendario culinario, pues, para empezar, inicia la Semana Santa, momento en que tendremos la oportunidad de engullirnos tortitas de camarón, tacos dorados de papa, caldos de pescado o de camarón, croquetas de atún, ensaladas, etcétera, etcétera; es decir, toda comida libre de carnes rojas, pero aquí no puede faltar la capirotada.

  • Es en este punto donde observo que en la vida del ser humano se tiene dos momentos de contraste culinario muy marcados: Navidad y Semana Santa, en una nos saciamos con todo y de todo y en otra nos desintoxicamos total o parcialmente. Bueno, excepto para los veganos (mi respeto para ellos).

Para cerrar con broche de oro y para retornar a esa añoranza de nuestra infancia, en el Día de la Niña y el Niño (por eso de la igualdad de género) nos deleitamos de todo sabor dulce: pasteles, gelatinas, dulces, chocolates y más.

Y a esto sumemos, el Día de las Madres y el Día del Padre (10 de mayo y 16 de junio) en los que amerita reunión familiar y con ello, claro está, la probidad de los alimentos, como la carnita asada o la birria. ¡Ay, qué padre!

Llevamos casi la mitad de año y vamos por el periodo vacacional –de julio a agosto- y saben qué significa: días de gozo y de placer… bue… no, casi para todos. No importando dónde nos encontremos, sí amerita el buen placer del comer.

Y llegamos al mes más patriótico: septiembre, noveno mes del año, el que huele a pozole, tamales, gorditas, enchiladas, buñuelos, atole, ¡llévele, lléveleeee!

  • Para este punto, ya me siento llena.

Y el otoño llega acompañado de más de 31 días para respirar profundamente y correr unos cuantos kilómetros.

¡Mucho ojo, mucho ojo!

A nuestra puerta toca el mes de noviembre, que nos trae el Día de Muertos y con ello la muestra de afecto a nuestros difuntos y claro, el acompañamiento de la degustación de una variedad de platillos; aquellos que le gustaban a nuestro ser querido que se nos adelantó en el camino.

Y entonces, en un pestañeo, empezamos el maratón Guadalupe-Reyes. Y ya se saben la historia.

A este calendario debemos sumar los cumpleaños de las personas a quienes tenemos mucho afecto, nuestro onomástico, las celebraciones bien Godínez, eventos inesperados y fiestas de barrio, entre otros.

Por ello, México se encuentra en el Top 10 de los países del mundo en los que mejor se come, posicionándose, además, como el número uno en el culto de la comida picante, así como de poseer una rama culinaria en insectos, ya que contamos con más de 300 especies.

Y no lo podemos negar, la lengua y la comida son dos identificadores culturales muy significantes e importantes para los mexicanos

¿Qué sería de nosotros sin ellos?

Por esto y más, celebro la vida con un plato diferente para cada ocasión.

Así que a darle que es mole de olla.

Buen provecho!