1910: La revolución inconclusa.

Publicado en Debate el lunes 20, noviembre, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Aún en el debate histórico reciente, hay quien supone que la lucha armada de 1910 no modificó sustancialmente las estructuras económicas y políticas del país. Y quizá haya algo de verdad.

Sin embargo, dos fueron las razones- entre otras- del levantamiento armado de la primera década del siglo XX, el centralismo de la política porfiriana y la rampante desigualdad social, que empobreció a millones de mexicanos.

Como todo análisis histórico, las facciones que se disputaron en el terreno de las batallas sus ideales y aspiraciones sociales, terminaron por fragmentar un movimiento genuino y que pretendió disputarle el poder a la dictadura y a los estamentos económicos de la época.

Tras abrazar las aspiraciones políticas, sociales y económicas de los revolucionarios de 1910, la Constitución de 1917, en el papel, inscribió las exigencias históricas que detonaron la Revolución Mexicana.

Pero con el paso de los sexenios emanados del PRI, el anhelo popular y colectivo, se redujo a la retórica oficial, diluyendo con el tiempo las legítimas exigencias de aquellos revolucionarios.

A 107 años de este movimiento armado, aún persisten condiciones paupérrimas de la inmensa mayoría de la población en México.

Originado por la concentración de la riqueza y los mínimos de distribución de benefactores para la población más desfavorecida.

Como ayer, hoy México transita por un profundo proceso de inequidad social, dictado por un modelo económico que reduce las expectativas de progreso para amplios segmentos poblacionales del país.

El México de hoy, se encuentra en una fase de incertidumbre, desaliento y decepción colectiva. Como en el pasado, las elites políticas mexicanas monopolizaron el desarrollo democrático, hasta reducirlo en un sistema conceptual, más que procedimental.

A más de un siglo de la rebelión popular, México se sitúa en un contexto riesgoso y más aún desesperanzador. Donde el grueso de la población aspira a lo elemental para dignificar su vida.

En pleno silgo XXI las concesiones sociales y económicas, no deben obtenerse a partir de la violencia ni de la insurrección urbana, debe surgir de un proceso consciente y reivindicativo, donde lo elemental sea la preservación de la vida.

Nuestra nación avanza con gradualidad a la trasformación, consciente o inconsciente, acompañado por movimientos que atenúen la ira social.

El retorno del México bronco no es lo ideal, pero una consecuencia del aciago presente.