2018: Izquierda antitética.

Publicado en Debate el miércoles 7, junio, 2017

Isidro Galicia/ AGORA DEBATE.

Son dos fuerzas políticas de izquierda antagónicas y antitéticas a la vez.

A una se le acusa de pactista y colaboracionista con el régimen actual. A la otra, de autoritaria y radical.

La izquierda en México se encuentra en un interregno político, entre acusaciones y descalificaciones mutuas. La elección del Estado de México y su resultado, encarnizó la confrontación política entre el obradorismo y el chuchismo.

Los que observamos a la izquierda, como una referencia ideológica para alcanzar la transformación de la sociedad, y como un propósito político para la democratización de la vida pública, vemos con desaliento la fratricida lucha por el poder. De la autodestrucción continua de la izquierda mexicana.

La demolición pública de la izquierda, además de acentuar la fragmentación, aleja la posibilidad de una verdadera alternancia del poder en México.

De perpetuar y postrar a la sociedad mexicana, a gobiernos ungidos por la imposición y del fraude.

Desde la izquierda, obradoristas y chuchistas pulverizan la razón y se obcecan en su inmolación política.

Tras los resultados en la elección del Estado de México, donde las izquierdas sumaron casi el 50 por ciento de la votación, que en un escenario aliancista, hubieran derrotado al PRI de forma holgada, y evitado la consumación de un nuevo golpismo electoral.

Segmentos sociales esperanzan sus aspiraciones futuras en un gobierno de izquierda. En la conformación de un amplio y profundo movimiento del progresismo social. De una plataforma de gobierno incluyente, democrática y diversa en ideas.

De pactar con la sociedad. De construir nuevas alianzas ciudadanas, de romper con la tradición monopólica de los partidos políticos.

Como ciudadanos, con militancia y sin ella de izquierda, aspiramos a un razonamiento maduro y responsable, de quienes encabezan las izquierdas en México. Morena y PRD deberán adentrarse a un sesudo análisis prospectivo de cara a la elección presidencial del 2018.

Las izquierdas y su diáspora política, deberá reorientarse en la construcción de un proyecto amplio, con perspectiva de futuro y de cambio.

El Estado de México fue la primera llamada. El 2018 será el desafío de las izquierdas de ir unidas, o en su caso, de jugar una suerte de sepultureros de la esperanza.