A Mara Castilla la mató la impunidad.

Publicado en Debate el lunes 18, septiembre, 2017

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE

En México existen cuatro jueces por cada 100 mil habitantes, en América Latina 8 y en Europa 23.

Esa es la realidad de nuestro país. Una nación con profundos rezagos en la infraestructura de la impartición y administración de la justicia; la impunidad, una consecuencia del débil sistema judicial mexicano.

Hoy, México es uno de los países como mayores índices de impunidad, violencia y corrupción en el mundo. Quienes cometen los delitos calificados de alto impacto, saben que el quebranto a la ley no tendrá un castigo.

De acuerdo con una investigación de la Universidad de las Américas en el 2016, de un total de delitos consumados, solo se registró un 4.46 por ciento de sentencias condenatorias; con una cifra del 95 por ciento de los delitos acreditados por la autoridad en absoluta impunidad.

Esa es la radiografía estadística del crimen en México.  Una nación reblandecida en su sistema judicial y socavada por la corrupción.

El feminicidio es uno de los graves desafíos para los gobiernos, los poderes judiciales locales, para la autoridad preventiva de los delitos y para la sociedad.

Mara Castilla y su muerte, exhibe el grado de impunidad en México. Denota el nivel de descomposición de la propia estructura social, y de un sistema político rebasado por los crímenes y la estadística.

Ese es el México de Hoy. Donde el agravio social, institucional y político se reduce a una valoración subjetiva en la construcción de las carpetas de investigación de las mujeres asesinadas. Donde la revictimización es un procedimiento recurrente por parte de las autoridades.

No fue la fiesta. Ni por viajar sola. Ni mucho menos su forma vestir. A Mara Castilla la mató una arraigada cultura de la impunidad.

Mara Castilla es un hecho que agravió a la sociedad. Sin embargo, la recurrencia social a la manifestación pública para exigir justicia y condenar los sucesos, como mecanismos de presión social, son intrascendentes en la medida que la sociedad no asuma a plenitud sus derechos ciudadanos.

Ante crímenes como el de Mara Castilla, se vuelve indispensable la activa participación de la sociedad. Transformar el modelo tradicional de los gobiernos, apelando a la construcción de entidades gubernamentales abiertas y transparentes para la sociedad.

Una agenda social, constituida desde la sociedad civil, que implique que los gobiernos cumplan una serie de medidas para inhibir los delitos y las cifras que arroja la impunidad.

Hoy fue Mara Castilla. Mañana habrá otra víctima y otro victimario.

Es el México real. El México de la Impunidad.