ADN y una 4T bajo asedio.

Publicado en Debate el lunes 18, febrero, 2019

En la imagen el diputado federal, Carlos Torres Piña.

ÁGORA DEBATE/Isidro Galicia.

Morelia, Mich.- Combatidos en su propio feudo. Aniquilados con las reglas partidistas. Atacados por un gobernador. Ese fue el periplo político que sorteó la expresión de Alternativa Democrática Nacional (ADN) del Partido de la Revolución Democrática en Michoacán en los recientes meses.

Como una jugada maestra, Carlos Torres Piña, alcaldes, diputados locales y los integrantes de esta facción política, decidieron renunciar al Sol Azteca. Hoy Morena parece el refugio que cobijará a una legión de personajes políticos, hechos con los usos y costumbres del PRD.

Más de uno, amasó cierto nivel de enriquecimiento en la función pública. Por citar un ejemplo, el actual edil de Zacapu, Luis Felipe León Balvanera, quien gobernó al municipio de Villa Jiménez, a quien se le vincula de probables nexos delictivos, lo que le permitió lograr el propósito de gobernar dos municipios de la región de la ciénega del estado.

ADN se encuentra en la inmejorable oportunidad de colocarse como un nuevo aliado al partido del presidente Andrés Manuel López Obrador. En el PRD, Torres Piña fue golpeado por el partido que le cedió dos diputaciones plurinominales, cargos burocráticos en el partido y la dirigencia estatal del Sol Azteca. No obstante, su permanencia en el feudo del perredismo michoacano era insostenible.

Sin embargo, hacer pública una dimisión a una militancia y expresar el repudio a todo lo que represente al PRD y al propio mandatario, Silvano Aureoles Conejo en Michoacán, parece que es la carta de presentación y de perdón para situarse en una posición de excepción y de privilegio al interior de Morena y de sus líderes políticos.

¿Que dirán los militantes, simpatizantes y aliados de Morena que construyeron el proyecto electoral ganador sostenido por años, y que no ostentan cargos públicos, al verse rebasado por una facción política que pretende colocarse en el centro de las decisiones del partido en el poder federal?.

¿ O dónde se encuentran los actores de la sociedad civil, grupos reivindicativos de causas ambientales, de género, de diversidad sexual, animalistas, indigenístas y de transparencia gubernamental?, que bien podrían robustecer la agenda de Morena y de las políticas gubernativas de López Obrador.

La cuarta transformación comprometida en la narrativa de López Obrador, se encuentra bajo asedio por pequeños grupos de poder, que de forma utilitaria buscan un nuevo escenario para la inmunidad y mantener a salvo los privilegios proporcionados por el poder. ADN se encuentra en una fase de orfandad política y bajo el riesgo de desatarse una persecución gubernamental en contra de sus dirigentes.

Aunque demasiado tarde, Carlos Torres Piña decidió dar carpetazo final a su larga trayectoria y militancia en el PRD. Con pragmatismo político puro, la fracción política de ADN en el estado, debe rehacerse de cara a los comicios gubernamentales del 2021, donde Morena , PT y PES se perfilan para ganar la elección en menos de tres años.

Con la salida de ADN del PRD nacional y estatal, se profundiza el proceso de deterioro de un partido que se extingue inexorablemente. En tanto, el diputado federal, Carlos Torres Piña está en busca de aliados que le garanticen mantener bajo resguardo su pasado perredista. No será suficiente con la renuncia.

La 4T necesita aliados sociales que compartan la convicción plena de la transformación nacional. El sinuoso proceso iniciado desde el pasado primero de diciembre, no solo requerirá de la suma política y de alianzas de coyuntura para alcanzar los cambios estructurales del nuevo régimen, va mucho más allá.

Sí la condición para situarse en una posición de beneficios y ventajas partidarias, se sintetiza con denostar a un gobernador y renunciar a una militancia partidista, entonces, que el pragmatismo se imponga, aunque los tiempos de la transformación deban esperar.