Anaya y la ruptura con Peña.

Publicado en Debate el miércoles 7, marzo, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

En otros momentos de una sucesión presidencial el acuerdo factual entre el PAN y el PRI se concertaba en un convenio tácito de no agresión.

En el 2018 Ricardo Anaya, candidato de la Coalición “Por México al Frente” definió la ruptura con el régimen de Enrique Peña Nieto.

A diferencia del 2006 cuando el Estado mexicano emprendió una embestida en contra de Andrés Manuel López Obrador, que logró llegar hasta el desafuero del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

En ese entonces, el adversario a derrotar, como ahora, era Obrador. La simbiosis política que se gestó durante la campaña presidencial entre el PAN y el PRI permitió una alianza pragmática entre ambos partidos para “derrotar” al candidato de la izquierda.

Hoy, Anaya Cortés se encuentra cercado por la acción de la Procuraduría General de la República (PGR) que a lo largo d su trayecto institucional, ha funcionado como un apéndice del jefe del Ejecutivo Federal.

Ante ese escenario, el candidato frentista se reveló al estatus quo priista y al propio presidente de la República, que, bajo amenazas veladas, argumentó que sí Peña Nieto cometió corrupción lo metería a la cárcel.

Un mensaje que simplifica la profunda ruptura entre Peña Nieto y el abanderado de la Coalición.

Quizá, la ruptura no alcance a las organizaciones partidistas. En el PAN se encuentran interlocutores con amplia experiencia para establecer una negociación política, en caso, de ser necesario.

Sin embargo, y desde lo público Ricardo Anaya determinó romper con el presidente de la República, bajo el riesgo electoral que significaría reconocer o no el triunfo presidencial de Ricardo Anaya por parte del presidente.

Al menos hasta hoy, el candidato frentista provocó la animadversión de Peña Nieto, que, desde ahora, lo sitúa como un “enemigo” público.

El trayecto hacia Los Pinos de Ricardo Anaya se complejiza y aleja la posibilidad de signar una alianza coyuntural con el PRI para vencer una vez más a López Obrador.

Solo tendría sentido el encono de Anaya contra Peña, sí el primero encabezará las preferencias electorales rumbo al primero de julio, pero aún no es así.

A cuatro meses de la elección presidencial, la ruptura entre el presidente y Anaya coloca en una posición de ventaja a Obrador, que, hasta el momento, es un simple espectador del otrora concubinato entre el PRI y el PAN.

Rompimiento  que solo beneficia a Obrador.