Aristegui: La visión alternativa

Publicado en Debate el sábado 6, mayo, 2017

 

Isidro Galicia/ Ágora Debate

 

Carmen Aristegui es un caso particular en México. Desde el quehacer del periodismo, Aristegui se constituyó como la voz autorizada de una sociedad agraviada por el régimen político. Los escándalos de corrupción protagonizados por el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, exhibieron con dureza editorial la naturaleza impropia de los gobernantes mexicanos. De su vocación sintomática por el menoscabo a la ley y por el desprecio permanente a la legalidad.

El México de Carmen Aristegui, es el México que se hizo de noche. Sus posturas críticas y sistemáticas en contra del poder público, le permitió obtener credibilidad en amplios sectores de la sociedad mexicana. De ser una referencia obligada para conocer una visión alternativa de los hechos informativos. De confrontar la verdad oficial y contrastar las posturas acríticas de la inmensa mayoría de los medios masivos de comunicación del país.

El realineamiento editorial y empresarial en torno a la información oficial, lacera las condiciones mínimas para una democracia mucho más eficiente.  Al evitar propiciar los escenarios elementales para el debate de lo público, de las ideas y de las noticias. Aristegui decidió transitar en sentido contrario. Ir más allá de la verdad gubernamental. De colocar en el centro del debate los grandes temas nacionales, disminuidos a simples foros televisados de análisis.

¿Es el México de Carmen Aristegui o Carmen Aristegui la que propicia una realidad de país? Los críticos de Aristegui olvidan que su figura pública no es política, es periodística. Que su quehacer informativo se funda en un compromiso con la ética profesional. Quienes han deteriorado la vida pública de México, no se encuentran detrás de un micrófono, se sitúan en las esferas de poder y del gobierno. No es el periodismo ni los críticos del poder, son los actos deshonestos de una clase política enriquecida.

Los reconocimientos nacionales e internacionales a Carmen Aristegui por su labor periodística, además de su agudeza analítica, se funda en una realidad de país. En el país del caos legal, de la impunidad y de las verdades a medias.  Aristegui ejerce un derecho legítimo de la libertad de expresión, en un espacio público como el mexicano con una arraigada cultura de la corrupción. Para quienes ven a Aristegui como un obsesionada del poder político, Sí México fuera Finlandia, Hoy Aristegui sería solo una anécdota, No es Carmen, es México.