Aritmética y política.

Publicado en Debate el viernes 23, febrero, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Las campañas presidenciales en México por antonomasia son la prueba del ácido ideológicas.

Donde con la suma de personajes, grupos políticos y sectores se va esbozando quienes serán los hombres y las mujeres en el poder, o al menos, quienes están detrás de la construcción del proyecto gubernamental.

En el caso de Andrés Manuel López Obrador dos personajes causaron controversias. Napoleón Gómez Urrutia, líder del sindicato de Mineros y Germán Martínez Cazares ex jefe nacional del PAN.

En esta ruta de conversiones y adhesiones políticas, partidos y candidatos resuelven con pragmatismo las sumas y el cortoplacismo como mecanismo electoral estratégico.

Si bien, estas sumas a Morena crearon escepticismo y críticas, lo cierto, es que Obrador valora conscientemente qué aportarán y bajo qué circunstancias las alianzas serán rentables en lo electoral, mismas que serán evaluadas con el racero de los votos.

En el caso de la coalición Por México al Frente y Ricardo Anaya Cortés, se decantaron por una alianza partidaria, en donde la aniquilación de los adversarios internos fue el talante que permitió la concreción ideológica entre el PAN y PRD, partidos con profundos antagonismos conceptuales y doctrinarios.

En el PRI y José Antonio Meade mantienen la ruta de convencer a los ciudadanos que es un candidato sin dogmas y compromisos.

Como un candidato inexperto y con impericia política, el aspirante ciudadano empuja a una nueva transición partidaria en el poder federal.

En el caso del partido oficial, los aliados son naturales desde empresarios, prestadores de servicios profesionales, constructoras y grupos que se mueven en torno al gobierno y a los partidos.

En tiempos donde las ideologías son un tema solo de diferenciación constitutiva y en donde solo las sumas y las restas se colocan como la táctica eje para ganar los comicios presidenciales en el 2018.

Pero lo que hasta el momento observamos en las denominadas pre campañas, fue el primer ejercicio raund entre los tres principales candidatos, y que uno de ellos, será el próximo presidente de la República, sin soslayar a Margarita Zavala y el resto de los aspirantes independientes.

Ante estos escenarios, México se mueve con incertidumbre electoral.

Si votar por el continuismo con el PRI, sí validar la propuesta de ruptura con la coalición o   aceptar la causa reformista de López Obrador. En momentos electorales y más presidenciales todo lo que resta suma o todo lo que suma resta.

La ciudadanía tendrá la última palabra y el voto.