Blanco: En fuera de lugar.

Publicado en Debate el viernes 14, abril, 2017

Isidro Galicia Ramos/ Ágora Debate

Cuauhtémoc Blanco juega en fuera de lugar. Desde su llegada a la alcaldía de Cuernavaca, Blanco se sitúo en un territorio espinoso y nebuloso. Un espacio desconocido, hasta ese momento para él. La ríspida relación con el gobernador de Morelos, Graco Ramírez Abreu, reveló el tipo de relación que los gobernadores imponen a las autoridades, en este caso alcaldes y diputados locales.

Blanco, con una trayectoria deportiva de éxito, hoy, ya conoció los usos y costumbres de la clase gobernante y política de México. Políticos acostumbrados a la insidia, a la mentira y a la difamación, como estrategia  para destruir a los opositores políticos. Con un bajo nivel educativo, Blanco ha sorteado, hasta el momento, con cierta suerte, las presiones y acusaciones de sus detractores políticos.

La inesperada llegada de Blanco a la presidencia municipal de Cuernavaca, rompió con la estructura tradicional de la política mexicana,  para la obtención de cargos, prebendas y beneficios. No fue a partir de una militancia partidista, de una lealtad política o de financiar las campañas políticas como obtuvo la nominación. Blanco rompió con la regla.

Cuauhtémoc en el campo de fútbol conocía a sus adversarios, sabía de sus alcances deportivos y el tipo de cancha que pisaba. En lo político, el oriundo del barrio de Tepito, se enfrenta a un enemigo mucho más peligroso. Juega en un campo minado por los intereses financieros, políticos y quizá criminales. Su inexperiencia en el terreno gubernamental, lo llevó a desafiar el estatus quo morelense, a jugar en un campo rudo y en un espacio reservado para la impunidad.

Desde que asumió la alcaldía, Blanco juega en fuera de lugar. En contrasentido a las reglas de la política mexicana. Sin medir consecuencias, el ex jugador emblema de América, enfrenta una nueva acusación temeraria. Cuauhtémoc Blanco, jugará una vez más, en desventaja ante sus adversarios políticos, quienes pretenden su destitución al cargo de presidente municipal.

Para la clase política de Morelos, Blanco representa un actor incómodo, indómito y rebelde. Más allá de la tradicional política pactista y negociadora, el alcalde de Cuernavaca, gobierna despojado de los grandes negocios desde el poder. Hoy, paga la factura política  de jugar de visitante. De jugar con las reglas del poder.