Confiar en el PRI.

Publicado en Debate el miércoles 14, marzo, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Desde hace semanas se ha colocado una versión política en los medios de comunicación y en las esferas del gobierno, del acuerdo entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.

Una especie de pacto político entre el tabasqueño y el presidente de la República, con el propósito de iniciar con la transición del gobierno federal para cederlo a un proyecto de izquierda.

Una conjetura que genera una especie de desconfianza y de alerta para el grupo que se encuentra en torno a la figura de López Obrador.

Si bien, el candidato de la izquierda  se encuentra en casi todas las encuestas en un irrefutable primer lugar, la sensación de un PRI que traiciona no debe ser soslayado por Morena y el movimiento de la izquierda mexicana.

Peña Nieto esta en una posición de autoridad. Aunque su sexenio se encuentra socavado en la credibilidad y con altos niveles de desaprobación social, lo cierto, es que el PRI aun fuera del poder Ejecutivo ha tenido de su lado el edificio político mexicano, ahora en el gobierno de la república tiene el poder.

Pensar que Peña y Obrador se encuentra en medio de una sigilosa negociación, es suponer que el PRI ha sido un partido democrático a lo largo de su trayecto institucional.

Las encuestas, el airado humor social y el rechazo mayoritario en contra del régimen de Peña Nieto, son ejes sustantivos que suponen que la alternancia está en camino y que es inevitable la derrota del priismo el próximo primero de julio.

La idea consensuada en la población de que México necesita un nuevo modelo político y social, nadie lo debate; donde la aspiración colectiva es sustituir al PRI en el gobierno federal y terminar con la corrosiva corrupción.

Sin embargo, el PRI a lo largo de su historia ha usado el poder no para disputarlo, sino para mantenerlo. Confiar en que el régimen peñista cederá de mutuo acuerdo con Obrador el gobierno, y no incidirá en los comicios presidenciales, es sostener una vaga e ingenua idea de que el PRI cambió.

A menos de cuatro meses de celebrarse la elección presidencial, Obrador se erige como el candidato a vencer en el 2018; en tanto, el PRI se encuentra en una ruta destructiva en contra de Ricardo Anaya, el abanderado de la Coalición “Por Michoacán al Frente”.

Está claro que Obrador sabe que el PRI es un partido competitivo, que le disputará palmo a palmo la elección presidencial, y aun en el patético tercer lugar de Meade, el PRI determinará el desarrollo de la elección.

Confiar en el PRI, es confiar en un partido que demolió la confianza de la sociedad.