De populismo y populista.

Publicado en Debate el lunes 30, abril, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

En América Latina acuñar el populismo como una causa política tiene un valor negativo.

Una connotación asignada por las pequeñas minorías de derecha y denostada por los gobiernos neoliberales. Según, para ellos, las políticas populistas propician economías deficitarias, endeudamientos públicos y la disminución de la inversión privada.

En México se instaló un enemigo invisible para las masas y para la decadente clase política del país; o al menos, para una porción de políticos rapaces y saqueadores del dinero público. Al encubar una falaz campaña de miedo y de manipulación electoral.

Andrés Manuel López Obrador y su propuesta de gobierno generó una psicosis colectiva, alentada por los grupos dominantes del poder, creando con ello un moustro imaginario entre las clases sociales. Una especie de amenaza sin rostro, pero con nombre.

Nuestra nación, como otras de América Latina, mantienen un ciclo político privatizador. Argentina, Brasil y Chile, son las experiencias del pasado con gobiernos conservadores y que hoy, revigorizan la economía de mercado.

Una oleada de política de derecha respaldadas por los organismos financieros internacionales y las naciones llamadas del primer mundo. Un modelo económico agotado y protegido por los grandes capitales locales y transnacionales.

En nuestro país, la educación, la salud, el gasto social se encuentran en una abierta fase privatizadora. El derecho a los incentivos de bienestar se encuentra lejanos para la población.

La inversión pública se condiciona por el propio modelo económico; la responsabilidad del Estado- nación en materia del gasto social se disminuye ante la influencia de las pequeñas oligarquías.

La desigualdad, la pobreza y la marginación de millones de mexicanos son los incentivos políticos que inducen a nuevos movimientos sociales, y como una clara reacción al fracaso económico en el México del Siglo XXI.

Como en el pasado, Obrador es atacado con ruindad. Adversarios feroces que defienden los incentivos que del poder se obtienen. La multiplicación de riquezas a costa de la propagación excluyente de la mayoría de la población.

En el 2018 México experimentará la posibilidad de otra visión de gobierno.

Con críticas y oposiciones políticas, la nación está frente a una oportunidad de cambiar la dirección de la economía mexicana.

Pese al sentido pesimista de los detractores, Obrador ofrece una transformación y quizá una expectativa que los otros proyectos apuestan por perpetuar una política de segregación social.

Ante una fórmula desgastada, el próximo primero de julio los electores elegirán entre el continuismo financiero o la irrupción de un modelo que modifique la pauperrimas condiciones económicas de los mexicanos.

Ante el desasosiego social el camino se se estrecha.

Y Obrador es una alternativa.