Del Toro y la otra mexicanidad.

Publicado en Debate el martes 6, marzo, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Guillermo del Toro irrumpió en la cultura de occidente con su ingenio y sagacidad fílmica.

Hecho que hoy lo coloca, como uno de los más avezados directores de la filmografía mundial, que derriba el mito de los mexicanos malos.

Décadas pasaron para que un cineasta mexicano consiguiera desmitificar el muro cultural que separa a México y a los Estados Unidos, por una arraigada discriminación de la población sajona en contra de los migrantes.

Antes, lo habían conseguido Alejandro González Iñarritu y Alfonso Cuarón; pero hoy, Guillermo del Toro gana una estatuilla en un momento de paradigmas políticos en materia de los derechos humanos.

Donde el éxodo poblacional, la migración y la globalización se colocan en el centro de un debate político mundial, y donde México tiene mucho que decir.

Como una elemental analogía, del Toro no solo ha colocado al mexicano como un irreverente y obstinado creador, que logra con la narrativa de la imaginación y del arte, trasmutar el ingenio creativo a un sentimiento de la mexicanidad.

De la mexicanidad triunfante y exitosa. No todos los días se consiguen buenas noticias en México y en la relación desigual entre ambas naciones fronterizas.

Mostrar el auténtico rostro de los mexicanos. El del trabajo, esfuerzo y sacrifico. El del histórico rompimiento del seno familiar, el de la separación y del propio olvido consanguíneo debido al flujo migratorio.

El Oscar sintetiza una nueva conquista de México en Estados Unidos. Un episodio que confirma la constitución multicultural de una nación, que se revela ante la magnánima e insospechada arma de dominación: El cine.

Lo realizado por Guillermo del Toro abre un nuevo escenario paradigmático y revelador para el resto de los incipientes cineastas y desde luego para los millones de mexicanos que residen en los Estados Unidos.

Cierto que un Oscar no modifica sustancialmente las contradicciones de vida de los connacionales, quienes actualmente deben sortear las políticas segregativas del gobierno norteamericano; no obstante, tiene un hondo sentido de identidad y culturalidad.

Es desde del arte, como Guillermo del Toro ha mostrado el verdadero rostro de la mexicanidad. No aquel que por años han defenestrado los grupos ultra conservadores yanquis.

Es la cara de un mexicano que gana en autoridad en una nación que se distingue por su brutalidad en contra los derechos humanos y de la población migrante.

Del Toro es la otra mexicanidad.

Del olvido al pasado y de la recreación del futuro.