Después de la tragedia, las historias.

Publicado en Debate el jueves 21, septiembre, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA PÚBLICA.

Cientos de historias construyen la dimensión de la tragedia.

Historias que son las pequeñas piezas narrativas, que van armando el fatídico 19 de septiembre.

Otras más, restituyen la esperanza y el aliento.

Es un rompecabezas gramático de emociones múltiples y diversas.

Como en cualquier narración, hay puntos nodales en los relatos.

El Colegio Enrique Rébsamen, es el espacio más icónico después del evento sísmico. Es el lugar más emblemático de una historia, que, en vilo, esperamos tenga un final feliz.

Como esta, están otras. Algunas invisibilizadas o que se narran en el anonimato. De héroes subrepticios que sin descanso colaboran de forma voluntaria para salvar vidas.

Que se suman en sigilo a los esfuerzos colectivos; que en silencio se disciplinan ante las indicaciones de los mandos militares y gubernamentales en las zonas devastadas.

Historias de una sociedad civil que solidaria, confirma su vocación de comunidad y colectivismo urbano en la Ciudad de México.

Otras historias que no desmerecen. Aquellas donde voluntarios civiles alimentan a los brigadistas. Hacen del espacio en desgracia, un momento de solidaridad emocional y afectiva.

Desconocidos que por vez primera comparten alimentos y se miran compasivamente. Vecinos que se dan a la tarea de proporcionar incentivos a los voluntarios.

No serán solo estas historias. Al paso de los días surgirán muchas más. Quizá, aderezadas con una narrativa mítica, casi sobrehumanas, pero reales.

La de México es una historia de grandes contrastes. La historia del 19 de septiembre, que se repitió enigmáticamente como hace 32 años, pone a prueba la voluntad comunitaria y la fortaleza de nuestra nación.

Como afirma Tzvetan Todorov “La historia no es algo que pertenezca a la vida, sino a un mundo imaginario del que solo sabemos a través del libro”.

Imaginemos pues a un México de pie.