Después del debate la operación del PRI.

Publicado en Debate el jueves 7, junio, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Asegurar que el PRI está en caída libre y que no tendrá capacidad de movilizar sus instrumentos ilegales y accionar estrategias fraudulentas previo y durante la jornada electoral del Primero de Julio, está en un error.

Cierto, el partido más repudiado y censurado por amplios sectores electorales del país es precisamente el PRI. En distintos puntos de la geografía nacional la repulsa social es manifiesta por la ciudadanía.

A tres semanas que culmine el proselitismo electoral, el partido en el poder se encuentra al borde del colapso político y donde se vislumbra un derrumbamiento electoral inédito, de acuerdo a los sondeos de opinión donde se estima que el tricolor tendría una presencia testimonial en ambas Cámaras.

Este escenario se afianza en la medida del crecimiento sostenido del candidato de la izquierda de la Coalición “Juntos Haremos Historia” Andrés Manuel López Obrador y de un virtual triunfo.

Indudablemente, la población mexicana, o al menos los que han decidido votar por Obrador, se siente cómoda con la posibilidad de lograr un cambio de régimen y de gobierno.

Todo apunta a una derrota electoral desastrosa para el PRI y para los grupos de poder del sexenio peñista.

Pero en su reciente visita a Michoacán, el dirigente del PRI, René Juárez Cisneros, advirtió que después del 12 de junio, por cierto al efectuarse el tercer y último debate entre los candidatos presidenciales, se implementará una estrategia con el propósito de relanzar en los últimos días la campaña de José Antonio Meade.

Sin duda, la afirmación del líder priista debe colocar en el centro de atención a las dirigencias de la Coalición “Juntos Haremos Historia”, integrada por Morena, PT y PES, así como de la sociedad misma.

El PRI, acostumbrado a concentrar el poder y entregarlo bajo la condición de resguardarlo, intentará jugar su última carta a partir de una operación financiera en localidades, municipios y distritos, con la intención de coaccionar el voto de los candidatos  y de sus votantes potenciales.

La operación se accionaría a partir del próximo 12 de junio; se persuadiría a los candidatos perfilados a ganar sus respectivas elecciones en los municipios, distritos locales y federales, con el ofrecimiento de comprar los votos que presume obtendría en la elección, a cambio de votar por Meade.

Mientras la elección del Primero de Julio se acerca, el PRI intentará un último recurso para ganar la contienda presidencial, bajo el riesgo de detonar una crisis social y política.

No hay tiempo. Meade depende de una cirugía electoral  fraudulenta para lograr lo que hasta ahora es inevitable, la derrota del PRI el Primero de Julio.

La entrega del poder en el país está en curso.

Solo es cuestión de tiempo. Pero el tricolor se resiste a ello.