Duarte: El gran espectáculo

Publicado en Debate el martes 18, abril, 2017

Isidro Galicia/ Ágora Debate

Como una fiera exótica, Javier Duarte es mostrado  en la arena política y en el espacio de lo público de México. Su causa parece perdida. Las abrumadoras  acusaciones hacen  predecible la sentencia. Como en los tiempos del  Coliseo Romano, donde el emperador magnánimo decidía la suerte del gladiador. Los espectadores esperan que la batalla duartista sea  dramática. El espectáculo idóneo para atraer a un público, que desea  la muerte de un condenado.

Duarte se encuentra muy cerca de pisar la arena de la justicia. Hoy, la esfera pública se encarga de  confirmar  que el exmandatario es una bestia descomunal. Alguien que sobrepasó los límites de la política y de la ley. La batalla legal que enfrentará Duarte, será el alimento  para las fieras y  saciará el apetito con el espectáculo mediático. De las marquesinas romanas  que anunciarán las tropelías del exmandatario.

Hoy, como bestia acorralada, Duarte saldrá de su jaula. Enfrentará al gran coloso de la opinión pública, herido y señalado, intentará sortear la embestida del Senado, que no escatimará en recursos para que su condena sea ejemplar y además pública.  Desde su detención en Guatemala el juego colosal empezó.  Javier Duarte será  la atracción central del espectáculo público de la temporada, donde saldrá desarmado y vencido para enfrentar a sus adversario.

El toque de trompetas   anunciarán  el inicio del espectáculo. Duarte será devorado por las fieras. Todos asistirán a una batalla desigual, marcada por la condena pública de un inculpado que es castigado.  Como en el Coliseo Romano, Duarte no será aclamado ni mucho menos perdonado. El destino de Duarte será como el de un gladiador que  pierde una batalla cobardemente, que la enfrentó sin valor y sin gloria. El emperador ya decidió su suerte.