EDOMEX: El fraude está ahí.

Publicado en Debate el domingo 14, mayo, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA Debate

 

Nos acostumbramos a elecciones fraudulentas. Permitimos el desaseo electoral. La burla constante a la inteligencia de la ciudadanía, por parte de los partidos políticos y los candidatos. Quienes acudimos a votar, lo hacemos bajo el principio de la confianza, para quienes son los responsables de la organización de una elección. Pero ellos- las autoridades electorales federal y estatales- han defraudado su responsabilidad pública, al permitir que la sub cultura del fraude moral se enquiste en la percepción social.

El engaño, que es una forma de fraude, se colocó en el lenguaje de la competencia electoral. Como una práctica deshonrosa que aniquila la equidad electoral, que la mancha.  La elección del Estado de México, se desarrolla en medio de un alud de acusaciones, muchas de ellas, con propósitos perniciosos para desacreditar a los opositores, para engañar a los electores y persuadirlos para ganar su confianza. El voto en México, además de ser uno de los más caros del mundo, tiene un alto costo moral, puesto que el ganador de una elección- como la del Estado de México- será aquel quien perfile mejor sus acusaciones o ensucie más el proceso electivo.

En el EDOMEX no ganará un programa de gobierno o una plataforma política, será el fraude de las palabras, de los argumentos y de los discursos políticos. Colocar el engaño en la mente de los electores, desacredita cualquier resultado, lo pone en duda, profundiza la crisis de credibilidad de las elecciones y de quienes las organizan. México es una nación sui generis en lo electoral, inmerso en el meta lenguaje de la legalidad como un credo público, pero con prácticas políticas que demeritan la competencia en términos de equidad y certeza. El estatus democrático mexicano, vive una severa crisis de confianza.

A menos de tres semanas de la elección en el Estado de México- por su trascendencia en la elección presidencial del 2018- el fraude moral se colocó por encima de los propósitos electorales de los abanderados. La arena electoral mexiquense se enturbió, se enlodó en medio de una serie de imputaciones entre los candidatos a la gubernatura. Sin darse cuenta, instalaron el fraude en el imaginario colectivo de la sociedad, robustecieron la desconfianza y el descrédito del proceso y probablemente del resultado final.

Por las implicaciones políticas, el EDOMEX se sitúa como una elección estratégica de cara a los comicios presidenciales del 2018, el fraude moral se significará como un ingrediente sustancial y determinante, que incidirá en el desarrollo del proceso presidencial mexicano. Reconocer las derrotas electorales en medio de un océano de sospechas y de prácticas desleales a la democracia misma, implica que el vencedor asuma un alto costo de legitimidad en cuanto al resultado, y de la propia gobernabilidad, ya como gobernador en funciones. En México el fraude electoral nunca se fue. Aún sigue ahí.