El 88, el fraude y el cambio.

Publicado en Debate el martes 31, julio, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Los aciertos y errores tienen nombre y apellido en la política mexicana.

El nombramiento de Manuel Bartlett como Director de la Comisión Federal de Electricidad, propició un torrente de críticas en contra del ex funcionario federal de los regímenes del PRI.

La caída del sistema electoral en la elección presidencial de 1988, simbolizó el abusó de poder político de un partido decadente en el gobierno nacional, y donde el virtual funcionario federal, tuvo un protagonismo central.

Aunque sus posturas de nacionalismo energético, le permitió colocarse en la órbita política de Andrés Manuel López Obrador y de la organización partidista denominada Morena, su incursión en el espectro de la izquierda en México fue a través del Partido del Trabajo.

Hoy, la atmósfera política se encuentra encausada a un ideal del cambio.

Sin minusvalorar  la trayectoria  política del aún senador de la República, su pasado lo coloca en una posición que no concatena con el escenario de la alternancia en el poder federal y del cambio hacia la izquierda en el país.

Históricamente el PRI agravió, lastimó y pervirtió toda posibilidad de concretar gobiernos surgidos de la voluntad y libertad de los ciudadanos. Bartlett Díaz fue un artífice y una pieza toral

para impedir procesos más democráticos en México. Y de una sociedad que no olvidó.

Ante la decisión de López Obrador de colocarlo en un espacio estratégico para recuperar la rectoría en materia de energía, Manuel Barlet sorteará críticos y adversarios en un escenario social  expectante de un gobierno progresista  y de verdadero cambio.

En último de los casos, Manuel Bartlett  y su pasado no serán las razones  que le impidan llegar a la CFE en el próximo sexenio presidencial.

Es más, podría estar considerado para la dirección de PEMEX en el segundo trienio del gobierno de Obrador.

El encanto social por la alternancia hacia la izquierda, sufrió un revés político que alentaron las dudas e incluso la desconfianza de algunos sectores, muchos de ellos, críticos de Morena y del propio Obrador.

Aun no inicia el sexenio del cambio, y las críticas atizan en contra de quien será el encargado de una de las dependencias  de mayor importancia para el régimen que está por iniciar.

El pasado alcanzó a Manuel Bartlett, pero también, la exigencia de un segmento social que aspira un gobierno con vocación y sentido de transformación profunda.

Obrador no cambiará de opinión y mantendrá al legislador en la CFE.

No obstante, el tiempo del cambio se sacude ante la designación de un viejo militante del PRI en la estructura gubernamental federal.

Ahora converso a los movimiento nacionalistas y de la izquierda mexicana.

Ganarse la confianza social será el reto, pero también, el desafío de un país que votó por el cambio.