El desabasto y las razones de Obrador.

Publicado en Debate el miércoles 9, enero, 2019

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Los detractores del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y de su estrategia para terminar con el robo de combustible en el país, se percibe  controvertida por las implicaciones sociales, económicas y que comprometen la seguridad nacional.

Pero, bajo la perspectiva de inhibir y desalentar el robo de gasolinas, Obrador optó por “cerrar” las válvulas y cancelar de forma drástica la suficiencia de los hidrocarburos para consumo de la población, misma que empieza a caer en una psicosis colectiva.

Quienes observan esta determinación como una estrategia herrada, lo cierto se detectaron en el país más de 21 mil tomas clandestinas que laceraron  y comprometieron  la viabilidad financiera de Petróleos Mexicanos.

Ciertamente, López Obrador, fiel a su estilo, solo él conoce a ciencia cierta lo que hay detrás del atraco al patrimonio de la nación y del combate frontal al mal endémico como lo es la corrupción.

Pero la sigilosa actitud del tabasqueño solo ha denotado que en el fondo el imperio del huachicoleo implica mucho más que combatir un delito.

Los daños colaterales que están a la vista por la decisión de suministrar a cuenta gotas  las gasolinas y llevarlo a un escenario al límite de la exasperación  social, debe tener un sentido y un significado para el gobierno de México y para Obrador mismo, que justifiquen tal determinación.

Enfrentar a la corrupción gubernamental, empresarial y a la propia industria criminal por la succión ilegal de hidrocarburos, se asemeja a una hidra concatenada a varios tentáculos  o intereses económicos creados, por el rentable negocio que por dos décadas profundizó la impunidad.

Si bien , cortar de tajo con el problema permitió corregir de forma inmediata el robo de combustibles,para los críticos la determinación transita a la  narrativa de un costoso error del presidente de México.

¿Una estrategia fallida o deliberada?.

Lo que hoy vive el país de forma inusitada es una consecuencia por detener las inercias impunes, quizá, una determinación que debió asumirse desde diciembre pasado, sin embargo, se podría especular que  la transición de terciopelo entre el gobierno saliente y el entrante hubiera estado en riesgo.

O incluso,  emprenderse de forma desafiante sabotajes a los ductos distribuidos a lo largo y ancho del país,  y generar con ello escenarios de inestabilidad política para trasgredir la inexorable transición gubernamental.

O en un escenario más fatalista, el poner en riesgo la vida del mismo presidente.

Quienes aún pretenden resistirse  al régimen de Obrador y de su política anticorrupción son los enriquecidos por la criminalidad que se encuentran retraídos bajo el velo de la impunidad, los huachicoleros de cuellos blanco.

Habrá quién acuse a Obrador de intransigencia, pero hoy la nación camina hacía un auténtico régimen de la legalidad, medida que espoleará la credibilidad política del presidente y de Morena.

El desgaste será inevitable, pero el resultado de la decisión favorable.

A pesar de los detractores y de las consecuencias, el final de la corrupción en Pemex  está muy cerca.