El miedo a la verdad.

Publicado en Debate el domingo 25, junio, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

 

En la antigua India el Rey Chandragupta Maurya, tenía a su lado a uno de los más grandes estrategas de la antigüedad, su consejero Chanakia.

Éste, conocido como «el Maquiavelo de la India», plasmó sus ideas sobre el buen gobierno en un tratado titulado Arthasastra. En él establece el espionaje como un elemento imprescindible para el poder, no como elemento de opresión, sino como una de sus herramientas.

En pleno Siglo XXI, ante el azaroso retorno del autoritarismo político, el Estado mexicano está temeroso de la verdad y de la crítica.

Utiliza el espionaje como herramienta que amedrenta y que compromete las libertades públicas y privadas de los ciudadanos.

El gobierno de Peña Nieto suma un nuevo escándalo durante su sexenio.

Un régimen que pretende el control de lo público, obnubilar la verdad y distorsionar la realidad mexicana.

Como una herramienta del poder político, el espionaje peñista exhibe la naturaleza y convicciones de un presidente intolerante a la crítica.

De un gobierno sometido por sus propios errores.

Que acude a tácticas de observancia y vigilancia telefónica, para socavar la debilitada democracia.

Hoy, Los actores sociales y políticos de país se enfrentan a un nuevo desafío. A una práctica que pretende disuadir a los críticos y disolver las inercias, que exhiben a un gobierno que se incomoda con la verdad.

Que, aunque está lejos de ser un régimen dictador, un aroma nocivo para la democracia gravita amenazante a las libertades públicas del país.

Como en los viejos regímenes de Europa, donde se suprimían los derechos civiles.

A un año de los comicios federales del 2018, un nuevo ingrediente perturbará la confianza de partidos y candidatos.

El espionaje será un elemento demoledor para elecciones apegadas a la legalidad.

Será un factor de alto riesgo y que comprometerá la credibilidad de las instituciones electorales y gubernamentales.

El espionaje será la estrategia para diluir la crítica. El 2018 bien lo vale.