El voto televisivo.

Publicado en Debate el miércoles 14, febrero, 2018

 

Marisol Fausto/ÁGORA DEBATE.

Las palabras constituyen la droga más potente que haya inventado la humanidad. (Rudyard Kipling, poeta y escritor británico)

Por qué les comparto esto.

Bien. El entablar charlas con las personas es bastante positivo y bueno, porque si escuchas detenidamente cada una de sus oraciones podrás dar cuenta del contexto social de autocrítica; la base por la cual califican el hecho histórico.

Es decir, la razón de convencimiento de que las cosas son así.

Sé que les ha pasado que entre pláticas –puede ser que uno mismo- salga a relucir la metáfora del acontecimiento con lo visto en equis serie o novela televisiva.

¿A poco no?

Y eso, tal vez, no tenga nada de malo. Sin embargo, ello repercute en la toma de decisiones para el desarrollo y progreso de la sociedad.

En qué y cómo.

Según la ONU, la televisión es uno de los principales medios de comunicación en México, debido a su alcance e influencia cada vez mayor en el proceso de adopción de decisiones, además de que es reconocido como instrumento para la orientación, canalización y movilización de la opinión pública.

¡Pa’ su mecha!

Hoy en día, los medios de comunicación de masas, y especialmente la televisión, constituyen una herramienta que nos permite mantenernos en continuo contacto con los distintos sucesos sociales, económicos y políticos tanto a escala local, nacional como internacional.

Las sociedades modernas se encuentran en comunicación permanente; en ellas, los medios desempeñan un papel importante en la promoción cultural y la formación.

La ficción televisiva es un instrumento más que se puede utilizar para hacer comprender a la gente la comunicación política: cómo los asesores de los políticos la planifican y cómo deciden qué estrategias y técnicas comunicativas emplean, qué procesos de negociación siguen, y cómo camuflan esas estrategias y técnicas a través de las verdades, las simulaciones y las apariencias.

Y esto me lleva, obligatoriamente, a preguntarme si ello incide en la decisión de un voto.

Sergio José Gutiérrez, estratega digital de campaña, señala que el voto es más un gusto que una decisión.

“Nadie ha votado jamás por las propuestas de alguien; votas por quien te cae bien, o no votas por quien te cae mal, o votas por el contrario a quien te cae mal. El voto es una cuestión química más no racional. La prueba de ello son los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos”.

La sociedad se ha topado con un instrumento del siglo pasado más importante para el voto: la televisión y junto a ello, el Internet.

Y su contenido es parte de un resultado.

Al ser la televisión la principal fuente de entretenimiento, es donde la mayoría de los gobiernos e industrias mundiales, acaparan la atención de cualquier tipo de personas.

Las televisoras al saber que es mucha la población que observa su programación, transmiten programas intencionados, con los cuales, al siempre repetirlos, el cerebro comienza a verlos como algo común, como algo que debe de ser o a lo que uno se debe de apegar para ser normal o mejor en determinados casos.

Este tipo de contenido en las transmisiones televisivas llega a influir en la voluntad del televidente, con la finalidad de conseguir determinados objetivos siempre en la voluntad del televidente, ya sea para conseguir mayor rating, para que uno tienda a comprar cierto producto, o para que votemos por determinado partido político.

Por ello, me permito cerrar con esta frase: Es peligroso escuchar. Se corre el riesgo de que le convenzan y un hombre que permite que le convenzan con una razón es un ser absolutamente irracional. (Oscar Wilde)