EPN: Y la contradicción de los argumentos

Publicado en Debate el viernes 19, mayo, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA Debate

“De cara a los retos que enfrentamos en la lucha contra el crimen organizado, México tiene que distinguirse en el mundo por ser un país democrático y defender la libertad de expresión. México tiene que distinguirse por salvaguardar la libertad de prensa. México tiene que distinguirse por proteger a los periodistas y a los defensores de derechos humanos'”: EPN

Así argumentó la fatídica causa del periodismo en México. El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, esbozó las estrategias gubernamentales para la protección a periodistas y defensores de los derechos humanos en el país. Luego de la violenta muerte sufrida de Javier Valdez Cárdenas, corresponsal en Sinaloa de La Jornada y director del periódico Río Doce, hecho que propició una reunión inusitada entre la presidencia y gobernadores del país.

La contradicción del régimen peñista se profundiza, cuando en los recientes años, la crisis en materia de los derechos humanos se acentúo de manera alarmante. Que el periodismo mexicano no solo se desarrolla en terrenos reblandecidos en la procuración de la justicia, sino, además, en la arraigada cultura de la impunidad. Las intenciones del gobierno federal, solo quedarán como un pronunciamiento obligado y con propósitos de mediatizar una causa casi perdida: Castigar a los responsables.

Las garantías constitucionales, en materia de la libertad de expresión en México, se encuentra como letra muerta. Como un precepto que solo reviste en el discurso las formalidades de un país que carece de justicia y seguridad. Peña Nieto tiene la responsabilidad, no solo de llevar ante la justicia a quien asesina a periodistas o a ciudadanos que pretenden ejercer la libertad de expresión, sino de propiciar condiciones garantistas que permitan el ejercicio de la información con libertad y sin riesgos.

No obstante, el sexenio peñista no garantizará la seguridad y protección a periodistas. Más allá de la voluntad institucional para implementar los protocolos de seguridad para la protección del oficio y combatir la crisis de legalidad que vive México, toda iniciativa será insuficiente si los actores políticos no creen en la libertad de expresión. Sí desde las esferas del poder público, se gesta parte de la inseguridad para el desarrollo del periodismo. La contradicción argumentativa de EPN no solo es discursiva, además, carece de un compromiso con la verdad.