EPN y su tersa retirada.

Publicado en Debate el lunes 15, octubre, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Desde el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto redujo significativamente sus apariciones públicas y disminuyó la agenda de gobierno casi al mínimo.

Pese a los  agravios profundos que dejaron como testimonio un sexenio colapsado por la corrupción y la impunidad, mantienen a Peña Nieto en el confort de una retirada tersa y bajo el consenso de la propia transición política.

La cancelación de los Foros de Consulta para la Reconciliación Nacional, ruta que trazó el equipo de Obrador mediante el propuesto para la Secretaría de Seguridad Pública, Alfonso Durazo para la pacificación del país, resultaron eventos catalizadores del dolor y de la rabia de miles de familiares de los desaparecidos y asesinados.

Como un propósito loable del presidente electo, los foros realizados en Ciudad Juárez y Morelia, detonaron la catarsis social y el repudio en contra de las autoridades locales de esos estados. Si bien, el objetivo esencial de los foros de consulta era integrar una agenda gubernamental a partir de abrir un espacio deliberativo con la sociedad, estos, se tradujeron en eventos de reclamos airados que exhibieron el grado de injusticia.

Aunque López Obrador, fiel a su constructo político, de escuchar a los ciudadanos y de integrar las exigencias de la sociedad dentro de sus acciones programáticas, los foros precipitaron a la autoridad electa que lo situaron en el paredón, sin que, las voces y los reclamos voltearan a ver a Peña Nieto.

Ante los echos, el equipo del presidente electo, determinó cancelar el resto de los foros, bajo el argumento de incorporar adecuadamente las propuestas ya consultadas en foros anteriores.

Sin duda, el paupérrimo perfil del aun presidente en funciones, determinó el acaparamiento de los problemas de la nación hacia Obrador.

Otro de los grandes dilemas, es la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) . Una obra que ante lo documentado, se encuentra bajo la observación de ambientalistas, ingeniería civil y por las grandes inversiones privadas.

Obrador, decidió darle una salida democrática. Al llevar a una consulta limitada en varias ciudades del país, esfuerzo que solo consultará a un reducido segmento poblacional. En efecto, los que pueden aportar opiniones científicas y profesionales son los expertos en las materias.

Sin embargo, el NAIM de origen huele a corrupción. Y nuevamente con posicionamientos débiles y furtivos, EPN sagazmente se hizo a un lado del debate de la culminación de este ostentoso proyecto aeronáutico.

Se dirá que ante el mes y medio que le resta al sexenio de Peña Nieto, sus aportaciones serían insulsas e innecesarias.

No obstante, el aun presidente en funciones tiene responsabilidades que desvanecer. La cómoda posición de EPN derivado de la alternancia hacia la izquierda, no debe motivar actos de inmunidad política, para alguien que dañó la vida pública del país.

Aún se está a tiempo para que López Obrador asuma la cuarta transformación con un robusto programa para  restituir la justicia en la nación.

El olvido a los agravios, sería una mala señal.