Estado de México: La sombra del 2018

Publicado en Debate el viernes 31, marzo, 2017

 

Isidro Galicia Ramos/ Ágora Debate

Por sus proporciones electorales y simbología política, el Estado de México se mueve en una arena comicial diferenciada, del resto de las elecciones estatales del país.  Su peso específico, su influencia y su trascendencia en la vida política nacional, lo sitúa como un estado estratégico, o quizá, como un espejo que futuriza lo que sucederá en la elección presidencial del siguiente año.

El próximo tres de abril, iniciará una de las batallas más competidas en la historia de México y del propio estado. El candidato del oficialismo priista, Alfredo del Mazo Maza encarna una de las élites políticas más poderosas de México, denominado Grupo Atlacomulco, y primo del presidente de México, Enrique Peña Nieto. Lo que dominará en la atmosfera electoral, es el escenario traslapado de la elección presidencial del 2018, donde se juegan la alternancia del poder y la hegemonía política como partido.

A diferencia de otras elecciones, la del 2017 contiene ingredientes adicionales que profetizan una encarnada lucha electoral, unos por mantener en resguardo la joya de la corona llamada Estado de México, y otros más, para romper el dominio familiar y del grupo político en la entidad. La unidad al interior del PRI, influirá sobremanera en las aspiraciones del candidato tricolor, aunque la disciplina partidaria es inquebrantable, la nominación del primo del presidente propició un nuevo contexto interno.

La desaprobación de la gestión de EPN como presidente de México, será uno de los pasivos discursivos que tendrá en contra del Mazo Maza; además, de los problemas acentuados en materia de seguridad pública, que, de acuerdo a la población mexiquense es el principal problema de la entidad, una herencia de Eruviel Ávila, actual gobernador. Y un escenario de concertación con el PAN, partido que se decantó por Josefina Vázquez Mota, un comodín político que se ajustará a los designios del poder presidencial.

Del Mazo Maza, no representa un proyecto alternativo para la ciudadanía mexiquense, ni moderno ni distinto. En la era del priismo omnipresente, el EDOMEX se consideraba como el taller electoral, donde se aceitaba y ajustaba la maquinaria de cara a los comicios presidenciales. Hoy las condiciones son diferentes. Actores políticos como Andrés Manuel López Obrador con MORENA, intentará destronar al PRI como partido dominante en ese estado y propiciar desde ahí, desde el feudo tricolor, las condiciones electorales para ganar la elección presidencial del 2018.

La elección del Estado de México se sitúa en un punto neurálgico para la continuidad del régimen tricolor y de los grupos de poder. La sombra del 2018 acecha desde éste momento los comicios en la entidad. Lo que se disputa no solo es la continuidad del PRI como gobierno estatal, es mantener las estructuras electorales, políticas y económicas constreñidas a una visión de país. El símbolo del poder político en México está en juego, y EPN evitará pasar a la historia, como el primer priista que entregue el poder a la oposición en su feudo.