Frente Ciudadano: El traje a la medida.

Publicado en Debate el martes 10, octubre, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Con el paso de las semanas el Frente Ciudadano por México se torna incierto en lo político.

Sin una plataforma plenamente ciudadana, los líderes partidarios han provocado más éxodos al interior de sus organizaciones políticas, que adhesiones sumarias.

La unión partidaria entre el PAN, PRD y MC empieza arrojar damnificados políticos. La refriega por sostener un mecanismo-  a todas luces antidemocrático- para la elección del candidato presidencial frentista, ha propiciado escenarios ríspidos y desencuentros tensos entre los involucrados.

El caso de Margarita Zavala es emblemático, no solo por su trayecto en la vida política, sino por su amplia militancia en el Partido Acción Nacional.

Formada y forjada doctrinalmente en el partido de la derecha mexicana, hoy se encuentra fuera de toda posibilidad para la nominación presidencial panista.

Sin embargo, Ricardo Anaya, líder nacional del PAN y grupo dominante al interior del albiazul, confeccionó un traje a la medida.

Donde una de las costureras políticas es Alejandra Barrales Magdaleno. Sin menoscabo de las inconsistencias ideológicas y antagónicas en principios políticos de ambos partidos, el Frente se diseñó para el líder panista.

Hoy, los resultados de la negación democrática anayista, exhiben la verdadera naturaleza y la profunda carencia de un proyecto ciudadanizado.

Ante las renuncias públicas de emblemas del panismo nacional y de la diáspora izquierdista del PRD, donde connotados militantes han abandonado el partido, el frente se debilita ante los ciudadanos y compromete su credibilidad ante los electores.

A menos de 10 meses de la elección presidencial del 2018, el Frente Ciudadano por México se encuentra en una etapa de absoluta inconsistencia política y discursiva.

Y en donde Ricardo Anaya confecciona los escenarios y construye su candidatura a fuerza de la sinrazón.

El traje a la medida de Ricardo Anaya se teje con los hilos antidemocráticos, autoritarios y sin los consensos que garanticen la credibilidad de su aspiración presidencial.

El Frente Ciudadano entró a una fase severa de ilegitimidad.

El sastre se quedó con el traje que bordó para vender.