Gobernabilidad virtual.

Publicado en Debate el domingo 5, noviembre, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Desde la aparición de las redes sociales en la esfera pública y privada, los funcionarios públicos han utilizado la herramienta de la virtualidad, para visibilizarse en el espacio de la sociedad e interactuar en términos de poder.

Alcaldes, diputados, gobernadores y presidentes de la República construyen su fortaleza política desde el Facebook y Twitter. Diseminan en los públicos digitales sus propósitos, logros y agendas públicas.

Sin embargo, a casi 20 años de la aparición de las denominadas redes sociales, estas, se han situado como el espacio común para la gobernabilidad o gobernanza. El territorio interactivo que suprime los resortes legales del régimen político por mensajes breves.

Ayer, la gobernabilidad pasaba por un proceso complejo de legitimidad, reconocida por sectores sociales y de aquellos que conformaban el sistema político; decirlo de otra manera, era la construcción de la gobernabilidad política a ras de piso, de frente a la sociedad y a sus problemas.

Hoy, los actores políticos legitiman sus decisiones con la utilización estratégica de las redes sociales, lejos de profundizar en los mecanismos de diálogo y participación política de la ciudadanía en la agenda pública.

 

No obstante, ante la dominante presencia del Facebook y Twitter, aunque no son las únicas redes de comunicación, en la actualidad la gobernabilidad se construye desde la vía digital, con la difusión de mensajes que sustituyen en la praxis el andamiaje institucional.

A partir de un sistema de abreviado semánticamente, de la inmediatez en la difusión de los actos públicos y de la interacción virtual con los ciudadanos, aunque en muchas de las ocasiones restringido.

Actualmente, los Estados-nacionales con un sistema democrático débil, enfrentarán desafíos de gobernabilidad.

La reducción gradual de satisfactores sociales, la imposición de un modelo económico de libre mercado y la corrupción, como un fenómeno que desacredita a los gobiernos y gobernantes, serán los grandes retos hacia el futuro de un modelo de comunicación impersonal.

La gobernabilidad virtual del siglo XXI entrará en una fase de crisis de legitimidad. Regresar al origen de la política para sostener la gobernanza será una salida deseable.

En tanto, asignarles a las redes sociales un estatus de comunicación será lo prudente, y no como un dispositivo de naturaleza institucional, que sostenga a un régimen y a una nación.