hombre fuerte de Morelos.

Publicado en Debate el jueves 11, octubre, 2018

En la imagen reunión entre el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco y el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador el pasado cuatro de octubre.

Héctor Tenorio/ÁGORA DEBATE.

El recién gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, impulsó la creación de una nueva Ley Orgánica de la Administración Pública del estado de Morelos.

Atrás de este primer triunfo, estuvo José Manuel Sáenz, quien logró cooptar a dos diputados que eran  morenistas: José Casas González y Andrés Duqe Tinoco, ahora están a favor del mandatario.

El madrileño se nacionalizó mexicano, ha sido responsable de que el ex futbolista se encumbrará en la política nacional, utilizando a varios partidos politicos.

Entre los logros profesionales de Sáenz Rivera, destacan haber representado a los futbolistas Hugo Sánchez, Rafael Márquez, Blanco Bravo y otros atletas que se convirtieron en sus clientes. Hombre de gran visión dio el paso del fútbol a la política bajo la misma premisa; negociar con el mejor postor. Por tanto, siempre busca su enriquecimiento personal.

En este contexto, se entiende que este hombre de negocios, acompañara a Blanco Bravo en su aventura como candidato a la alcaldía de Cuernavaca. Al ex futbolista se le cuestionó haber recibido 7 millones de pesos para ser abanderado del Partido Social Demócrata (PSD). Incluso, que su residencia en la entidad resultaba insuficiente para aspirar al cargo. A pesar de ésto, el español consideró que la fama de su cliente era garantía de triunfo. En efecto así sucedió.

La presidencia municipal encabezada por el ex futbolista del América estuvo marcada por un férreo enfrentamiento con el entonces gobernador Graco Luis Ramírez Garrido Abreu quien con sus ataques convirtió a Blanco Bravo en una víctima. El edil, lo aprovechó y denunció actos de corrupción del mandatario perredista.

El momento más difícil llegó el 19 de septiembre del 2017, el temblor causó estragos en la entidad y la capital no fue la excepción. Viajé a Cuernavaca una semana después del siniestro, algunos taxistas calificaban de modesta la actuación del presidente municipal. En contraste, mostraban su coraje y frustración en contra el gobernador que manipuló la ayuda humanitaria que se envió a los afectados de Morelos. Además de otras tropelías.

Sin duda alguna, Sáenz Rivera carece de cualquier ideología, este desapego le ha permitido jugar un papel importante para que Blanco Bravo fuera candidato del PSD y luego se alejara de ese instituto político. Realizó las negociaciones para que su cliente fuera respaldado por el Partido Encuentro Social (PES), el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Partido del Trabajo (PT). El sacrificado fue el ex senador morenista Rabindranath Salazar Solorio quien cedió su candidatura a la gobernatura sin recibir nada a cambio.

Entonces, la amargura invadió a Yeidckol Polevnsky Gurwitz, presidenta nacional de Morena, ella pretendía el 50 por ciento de posiciones en el gabinete del americanista. Subestimó a sus nuevos socios y en política esto tiene un alto costo. Para ahondar más la herida, Sáenz Rivera operó la compra de dos diputado morenista, demostrando su gran capacidad de fichar a politicos. Como consecuencia, la coalición Juntos Haremos Historia se fracturó a nivel estatal.

Vale la pena recordar que ante la cercanía del mundial de fútbol. Andrés Manuel López Obrador, pensó que le ayudaría tener cerca a un ídolo del balompié. Cuando signó el acuerdo de coalición con el líder del PES, Hugo Erick Flores, creyó erróneamente que Blanco Bravo se ajustaría a sus deseos. Imaginó que sería igual que el ex delegado de Iztapalapa, Rafael Acosta Ángeles alias Juanito, a quien puso y quitó cuando se negó a renunciar.

Al tabasqueño se le olvidó que este atleta es un fenómeno mediático y habría ganado de todas maneras por el hartazgo que existe en Morelos de los politicos tradicionales.

Ahora, solo le queda la opción de llevar la fiesta en paz con el actual mandatario que denunció actos de espionaje mediante la instalación de artefactos instalados en las oficinas gubernamentales.