Josefina: Y las bases panistas

Publicado en Debate el martes 16, mayo, 2017

 

Isidro Galicia/ ÁGORA Debate

 

Josefina Vázquez Mota se encuentra en caída libre. La elección del Estado de México se perfila como el último periplo electoral de Josefina. Las encuestas la colocan en un tercer y hasta cuarto lugar, en un empate técnico con el candidato del PRD. El desenlace electoral que se prevé es una derrota estrepitosa para el panismo en el EDOMEX, de un nuevo fracaso electoral para Josefina, quien se ubicó en un lastimoso tercer lugar en la elección presidencial del 2012.

La militancia albiazul de Vázquez Mota, se remonta del año 2000, cuando el entonces presidente de la República, Vicente Fox la incorporó a su gabinete sexenal en la secretaría de Desarrollo Social. Su ascenso político vertiginoso se consolidó durante los dos periodos presidenciales panistas, lo que le permitió situarse en las más altas esferas del panismo nacional; ello, le valió alcanzar la nominación como candidata presidencial de Acción Nacional.  La campaña presidencial de Josefina naufragó irremisiblemente, lo que motivó que actores políticos al interior del PAN, abandonarán a Josefina en pleno proceso electoral, incluido, Felipe Calderón.

Hoy, Josefina está por sufrir un nuevo golpe político. No ha despertado el interés de los electores de esa entidad y sobre todo de su militancia. Durante la campaña no ha provocado la pasión doctrinal, característico en el militante del PAN.  Su militancia en el partido, se desarrolló a partir de ocupar diversos cargos públicos, de situarse en la élite del poder panista; y no a partir de la construcción de ciudadanía desde la urbanidad, desde las calles y con la gente de las bases panistas. La nominación de Josefina como candidata a la gubernatura mexiquense, debió generar descontentos airados en los grupos tradicionales que dominan al panismo en el Estado de México.

La imposición del Comité Directivo Nacional de colocar de nuevo a Josefina en una contienda electoral, lastimó el orgullo del panismo del EDOMEX, reblandeció la unidad partidista. El descarrilamiento de la elección del PAN y de Josefina en el Estado de México, necesariamente deberá situarse en un obligado análisis y reflexión de sus dirigentes ante el autoritarismo del partido para designar a futuros candidatos.  La determinación de ir con Josefina el cuatro de junio, por parte de la militancia y de las bases panistas, entrarán en un serio dilema; como sucedió durante el proceso electoral presidencial del 2012, donde el abandono político a Josefina fue evidente.

A unas semanas de la elección en el Estado de México, la travesía de Josefina se observa más que compleja. La derrota electoral está casi consumada.  El PAN deberá retornar a sus orígenes partidarios y acudir a sus estrategias políticas tradicionales, como la ciudadanización de la política como principios, para recuperar terreno electoral de cara a la elección del 2018. El poco entusiasmo panista en la campaña de Josefina, no solo se sustenta en temas de movilidad territorial o en acciones de promoción del voto, en el PAN va más allá del pragmatismo político, es una cuestión de  tradición militante. El abandono al barco que se hunde empezó.