La amenaza de la derecha en tiempos de transición.

Publicado en Debate el viernes 19, octubre, 2018

En la imagen el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva en una protesta contra el gobierno.

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Brasil es el caso mas emblemático del acecho de la derecha, que espera con paciencia el fracaso de los proyectos de la izquierda en América Latina.

Lula da Silva optó por gobernar de forma conciliatoria y bajo el consenso de los grupos de derecha del país sudamericano. Tras varios intentos por llegar a la presidencia de la República, el político brasileño logró el propósito con el acompañamiento de la clase trabajadora y de los más pobres de aquella nación.

Su visión política y de gobierno para atender a los amplios segmentos de la población situados en la ignominiosa marginación, lo concitó irremediablemente a sostener sin cambios profundos el modelo económico neoliberal.

Sin alteraciones financieras, Lula instauró un sistema del combate a la pobreza que transitó por sinuosos y estrechos caminos, impuestos por la hegemonía del capital.

El político con más liderazgo social en América Latina se encuentra tras la rejas. Ante un sistema judicial presuroso que detuvo la aspiración de Lula por competir una vez más por la presidencia de la república.

Y los medios de comunicación, como el brazo ejecutor de la derecha reaccionaria, precipitaron el desenlace del proyecto del Partido del Trabajo y convalidaron el  impeachment contra Dilma Rousseff en el 2016, lo que provocó fuera depuesta como presidenta de Brasil.

En Brasil el modelo económico se mantuvo sin cambios de raíz.

Las consecuencias se encuentran a la vista. ante el virtual regreso de proyectos políticos de la derecha extrema, que se encuentran en la antesala del gobierno con el propósito de imponer medidas regresivas en lo social.

México y el proyecto de Andrés Manuel López Obrador, se encuentra en una fase de riesgo.

Las presiones de los grupos de derecha, empresarios y políticos agazapado en las inversiones obscuras, están a la espera de los errores del político tabasqueño para capitalizarse y fortalecer la doctrina del libre mercado.

El proyecto de nación propuesto por Obrador deberá sortear las presiones del exterior y de las instituciones financieras supranacionales que condicionaran, y en un momento dado, impedirán el viraje hacia un nuevo paradigma económico mexicano.

Ir de forma subversiva en contra de los esquemas económicos internacionales, configurarían un escenario de inestabilidad política y generarían la desconfianza en torno al gobierno de izquierda por quienes dictan la política empobrecedora y marginal para millones de seres humanos.

Tras la elección presidencial del 2018, estamentos de derecha mexicana  se mantienen intactos, quizá debilitada, pero en pie.

El gran dilema de la izquierda mexicana y del próximo gobierno de la República, será sí mantener la política  económica actual con matices de inclusión, participación y combate frontal  a la pobreza, o se decide por aniquilar al modelo neoliberal.

Como en Brasil y México, Lula y Obrador ganaron una elección, más no una revolución.

La derecha será paciente para restaurar el fundamentalismo de mercado.

Mientras que la izquierda deberá fortalecer la cohesión social y la democracia, para modificar la infame ruta de la pobreza.