La antípoda de la transformación.

Publicado en Debate el martes 30, octubre, 2018

En la imagen funcionarios del próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al dar a conocer los resultados de la Consulta Nacional.

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

La consulta nacional por el nuevo aeropuerto fue el detonante que reveló el México de los antagonismos y del conflicto público, que significó el proyecto impulsado por el actual gobierno.

En los hechos, Andrés Manuel López Obrador, optó por un mecanismo de consulta popular, sin cúpulas empresariales, electorales y políticas de por medio.

El ejercicio, aún y a pesar de la ácida crítica en contra del método, cumplió con un propósito central: consultar para decidir.

Cierto, la mega obra de infraestructura aeronáutica más importante de los recientes sexenios casi nada lo sostenía. Acusaciones de sobreprecio, corrupción y licitaciones a modo al margen del racero legal.

Ese era el marco y el diámetro público por lo que se movió el tema y que finalmente culminó con el rechazo para la continuación de la obra.

Aunque la decisión estaba tomada desde el propio proceso de campaña presidencial, López Obrador hábilmente compartió la definición con un sector de la sociedad, pero suficiente para legitimar el resultado de la consulta.
Ahora, los empresarios descalifican el mecanismo y cuestionan la decisión.

En el fondo, el nuevo aeropuerto solo exhibió los magnánimos negocios de la clase empresarial con el gobierno de la República. Dinero público mezclado con los intereses financieros de un reducido sector empresarial, que hasta hoy, mantiene privilegios desde el poder político.

El camino hacia la cuarta transformación se encuentra bajo la tensión de retroceder o de avanzar hacia el futuro.
La consulta en sí misma, no solo permitió inaugurar un nuevo periodo de democratización del país, si bien un ejercicio limitado, necesario para detonar activos de la participación ciudadana.

Lo que viene es las resistencias naturales para que se mantenga en ruta la tan anunciada cuarta transformación comprometida por el presidente electo.

Los nubarrones neoliberales empiezan a manifestarse en contra de la decisión y del propio proyecto político de López Obrador, a un mes de asumir constitucionalmente la presidencia de la República.

Con relativa timidez, los empresarios muestran su verdadero rostro. Sin ideologías ni proyecto de nación, el sector empresarial se aferra a los tratos de excepcionalidad otorgado por los presidentes en turno.

Como un archipiélago en medio de un océano de privilegios, la consulta confirmó que las inercias hacia la transformación serán el antídoto para acotar a la corrupción y debilitar el antagonismo de los empresarios mexicanos.

Andrés Manuel López Obrador dio el primer golpe de timón.

Y aún no inicia su gobierno.