La crisis de autoridad.

Publicado en Debate el miércoles 6, diciembre, 2017

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Palabras más, palabras menos.

“Si es necesario vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas; no descartamos el perdón. Se debe perdonar si está de por medio la paz y la tranquilidad del pueblo”, Andrés Manuel López Obrador.

En medio de un contexto violentado por la crisis de seguridad, México sortea una serie de desafíos que exhiben la naturaleza de lo fallido.

Los recientes sexenios presidenciales se distinguieron por el fracaso del ejercicio de la autoridad, donde la violencia se colocó como un mecanismo estratégico de disuasión criminal.

Lo dicho por López Obrador se desliza en un contexto esquivo y movedizo, y donde hasta hoy, ni Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto resolvieron el tema de seguridad con éxito.

Su autoridad política solo arrojó cifras funestas, desapariciones forzadas y un virulento clima de violencia nacional.

Quizá, el contexto determinó la sobredimensión de las palabras de Obrador; que hoy es estigmatizado como un aliado de los criminales.

Que, en el fondo, con la desazón social y fracaso institucional de los gobiernos por abatir el crimen organizado, los mecanismos del poder se agotaron ante la resistencia de las células delictivas y su dominio en diversos territorios del país.

Es cierto, que criminales amnistiados en un Estado de derecho es la claudicación de un régimen constitucional. No obstante, gobernar un país con violencia inusitada, limita los resortes del Estado de derecho, lo vulnera y debilita.

Andrés Manuel López Obrador sabe que gobernar un país dinamitado por la violencia es transitar un sendero sin retorno, un camino trazado para fallar.

Mas allá de su dicho, en el fondo hay un claro desafío que amenaza la estabilidad de su posible gobierno.

Pacificar la nación no solo será producto de la fortaleza del Estado mexicano, también, dependerá de conciliar los múltiples intereses entorno al andamiaje institucional y social atomizados por la violencia, y así alcanzar una paz duradera.

AMLO de lograr la presidencia de la República deberá sortear el fracaso de sus predecesores en el rubro de la seguridad.

Recuperar la autoridad será el camino.