La plaza publica y la cuarta transformación.

Publicado en Debate el sábado 1, diciembre, 2018

En la imagen el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

La obstinación lo llevó a enfrentar el desafuero y dos derrotas presidenciales. Hoy toma posesión como presidente de México.

Andrés Manuel López Obrador trazó su propósito en la plaza pública y se apropió de la narrativa de la esperanza popular.

Obrador definió hacer política en la plaza pública, no en restaurantes, cafés o en los espacios de poder. Lejos de los acuerdos perniciosos y contrarios al interés social.

Allá en la sinuosas montañas, en los caminos rurales o en las localidades casi desérticas.

Verlo llegar desprovisto de amplios aparatos de seguridad en los municipios que visitaba, lo hacían parte de la romería urbana de los pueblos.

Mimetizado entre aquellos que le expresaban afectos, como otros que lo ignoraban.

Rompió con el costumbrismo del poder. Fue más allá de la tradición política. Dejó de lado la parafernalia de los arriba con los de abajo.

Con una personalidad antagónica y con su endogamia le permitió ganarse la confianza de los humildes, del campesino, del obrero y de los hombres y mujeres del poder.

Pero también, el desprecio de quienes los observaban temerario.

La plaza pública siempre fue su escenario.

Un espacio que hizo suyo con el paso de los años.

Las reiteradas convocatorias al Zócalo de la Ciudad de México, reuniones colectivas motivadas por el desafuero, el fraude electoral y la toma de protesta como presidente “legítimo” de México el 20 de noviembre del 2006.

Construyó su historia a golpe de represiones sociales y políticas. Entre el  fanatismo oficial y los adversarios políticos, López Obrador sorteó la irascible persecución de sus opositores.

Desde la falaz acusación y la manipulación que tergiversó al verdadero  hombre y al político.

La cuarta transformación anunciada, no sería posible sin el sí de una nación.

Con una vocación de resistencia indómita, López Obrador será presidente de México.

El regreso a la plaza pública será como llegar a su casa para encontrarse con los de abajo y los desposeídos.

Bajo condiciones distintas, Andrés Manuel López Obrador paseará en la calle, en la comunidad y en los pueblos que confiaron en él.

La plaza pública no será la misma. Quien visite al corazón de los pueblos no será solo el hombre que aspiraba a ser presidente, será el presidente.

Obstinado y terco, Obrador será  parte de la historia de México.

Una nueva historia que se escribe a partir de hoy.