La sospechosa disputa por el segundo lugar.

Publicado en Debate el martes 27, febrero, 2018

En la imagen el candidato presidencial de la Coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya Cortés.

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Las transiciones del poder no son circunstánciales o movidas por escenarios espontáneos y repentinos.

En parte, se construyen con la participación de la sociedad y colectivización de los problemas públicos, y donde las causas particulares se trasladan a un propósito común.

Quizá en escenarios crisis, pero también se gestan con campañas “negras”.

México experimenta la posibilidad de lograr una nueva alternancia en el poder; donde Andrés Manuel López Obrador se mantiene como el puntero en las encuestas.

Desde la comodidad de su espacio político, AMLO sostiene una ventaja, que, en democracias sólidas, sería imposible revertirla.

En una segunda pista, se sitúan José Antonio Meade del PRI y Ricardo Anaya Cortés de la coalición “Por México al Frente”.

Sin embargo, en los recientes días se incrementaron las acusaciones en contra del abanderado panista, por lavado de dinero y corrupción.

Acusaciones que se han espectacularizado de forma desmesurada y desproporcionadas, o políticamente aniquilantes.

Pensar en probables negociaciones traslapadas entre PRI y PAN para la elección presidencial, se presupuestaría que la “guerra sucia” en contra de Ricardo Anaya no proviene desde el aparato de Estado, pero aquí, se exhibe una persecución gubernamental en contra del candidato frentista.

Datos, información e imágenes han sido las piezas armadas para exhibir a un Ricardo Anaya coludido con maniobras financieras de dudoso origen.

Un segundo lugar, que mucho antes de iniciar formalmente las campañas presidenciales, se ha colocado como un tema de alta prioridad o de un asunto de Estado.

Es decir, ¿sí Anaya es el segundo lugar en las encuestas rumbo a los comicios presidenciales, el costo por aspirar al segundo lugar por parte del PRI, daría como resultado facilitar el triunfo electoral para López Obrador?

Además de que las acusaciones en contra de Anaya se confirmen o se desechen, en política todo es posible. La sospechosa disputa descarnada por acercarse a Obrador se observa como una apuesta altamente riesgosa para el binomio partidario.

Y es posible, que el ascenso al poder de Obrador se geste no solo por las críticas condiciones sociales del país; también, a partir de los soterrados consensos entre los grupos de poder y gobernantes.

El 2018 se perfila como la ruptura histórica entre el PAN y el PRI.

Y donde el PRI justificaría la transición con el segundo lugar.