Los 8 de Marzo.

Publicado en Debate el viernes 8, marzo, 2019

ÁGORA DEBATE/Sandra Vivanco.

Morelia, Mich.- Cada año, “religiosamente” en las Instituciones del Estado, planteles educativos, órganos políticos administrativos, partidos políticos, el ejecutivo en sus 3 niveles, legislativo local y federal y en órganos jurisdiccionales se realizan ceremonias o eventos públicos con motivo del día internacional de la mujer.

En algunos eventos se dan flores, hay musicales, jornadas médicas y de servicios, en algunas instituciones hasta desayunos o comidas organizan, todo ello, en el marco del reconocimiento de los derechos de las mujeres.

Lo anterior no es ni bueno ni malo, simplemente la conmemoración de una fecha así, con esa carga histórica debiera merecer más:

Mayores compromisos con las mujeres y es que aún existe resistencia a que el género femenino se ponga al mando, porque sigue pareciendo a los ojos de algunos, el sexo débil. Es irónico que siendo un ser que da vida de una forma dolorosa durante la historia de la vida se le ha considerado débil.

La memoria de un día como hoy nos permite conocer que la lucha fue difícil y sangrienta para que las mujeres de aquella época, lograran el reconocimiento incipiente a algunos de sus derechos, principalmente en ese momento al trabajo y a regular las arduas jornadas a que eran sometidas.

Por eso no debe ser fiesta, ni celebración, solo hacer memoria, reivindicando el papel de las mujeres en nuestra sociedad, reconociendo la importancia de su participación en todos los aspectos de la vida pública, dotándolas de herramientas para el ejercicio y defensa de sus derechos, para que sigan plenas y vivas.

No flores, no felicitaciones, más inclusión y respeto irrestricto a su vida y su cuerpo. A decidir, cuando dicen si y en mayor medida cuando dicen no. Equidad, recursos para el desarrollo, igualdad de oportunidades, más espacios para la vida pública, pero sobre todo para la privada.

Dignificar las labores, dentro y fuera de casa, de hecho, más si es atendiendo a la familia. Un salario equitativo con sus pares hombres. La posibilidad de aspirar al más alto cargo de la empresa o la institución. No techos y pisos de cristal. No leyes de letra muerta que poco protegen. Si a legislar en pro de ellas y sus cuerpos.

Siempre más, dentro de los cauces legales, si es para visibilizar las hazañas de las mujeres. Empoderarlas y apoderarlas del espacio público. Ser aliados, tejer alianzas. Libertad para ellas, para todas. Inclusión en la discusión de lo público y discreción en lo privado.

Ni una más y ni una menos. No golpes que se maquillan para salir de casa. No a la denostación y a la calumnia. No más violencia ginecológica, ni burlas por nuestro cuerpo. Si a los hijos que deseamos y no los que nos impongan debemos tener. Sí y no al aborto, que lo decida cada una. Si a estar flaca, si a ser gorda, da igual ser alta o ser bajita. Respeto por el hecho de ser mujer, ni más ni menos.

Hacer memoria cada año, los 8 de marzo, debe forzosamente ser más que un día de festival y de felicitación. Debe ser un memorial solemne por aquellas que nos dieron todo de sí para que sigamos en pie de lucha, con mejores condiciones que en el siglo pasado.

@SandraVivanco13