Marcos y la subversión eterna.

Publicado en Debate el sábado 14, julio, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Allá por 1999 Marcos recorría el país. En Michoacán la Caravana Zapatista se dirigía a uno de los actos más emblemáticos de la itinerante subversión: el Congreso Nacional Indigenista (CNI) en la localidad de Nurío.

En ese año como estudiante universitario de la licenciatura en periodismo, un grupo de jóvenes idealistas, acompañamos al Subcomandante Marcos en su periplo por tierras michoacanas.

Era por decir lo menos, un encuentro con la subversión y la reivindicación histórica de los pueblos indígenas de México.

Durante los trabajos del CNI, Marcos logró convocar a intelectuales de izquierda, catedráticos, poetas, escritores, periodistas, sociedad civil nacional e internacional y a los pueblos hermanos de las comunidades indígenas de Michoacán y del país.

Cómo olvidar las apariciones públicas de Marcos.  Sólo nos separaba una estructura de alambre entre el guerrillero y los compañeros periodistas, mientras caminaba hacia el templete donde dirigía sus comunicados a las etnias olvidadas.

Compañeras extasiadas ante la enigmática personalidad del revolucionario de las ideas y de las conciencias, ¡Marcos, Marcos! Exclamaban las amigas que deseaban ser observadas y saludadas por el líder de los sin voz.

Por el caudillo social que irrumpió en la escena pública y política cinco años atrás, con el despertar violento de los hombres y mujeres de color de la tierra.

Era los años donde iniciaba el desmoronamiento del PRI como partido gobernante. Dos años atrás en 1997, por vez primera el partido oficialista perdía la mayoría en la Cámara de Diputados.

Fue el inicio del fin.

Ataviados con cámaras fotográficas y libretas en mano, seguimos con puntualidad el desarrollo de aquel histórico encuentro. Acompañado por la que hoy es mi esposa (Mérida) compartimos una visión del mundo y nos revelamos ideológicamente.

Finalmente el Subcomandante Marcos terminó su transitar por tierras purépechas en el corazón de Morelia en el mes de marzo. Ahí terminó nuestra aventura concebida por la resistencia y la rebelión en contra de  las injusticias históricas.

A casi 20 años del CNI  y con la izquierda en el gobierno de la República con Andrés Manuel López Obrador, el indigenismo mexicano entrará a una nueva fase.

Los que profesamos admiración a Marcos, los que decidimos transitar en la izquierda esperamos su reconsideración al proyecto de nación.

Como nunca antes está cerca la justicia.

Es el tiempo de México y de los hermanos indígenas.