Matar periodistas: Visibiliza la impunidad.

Publicado en Debate el jueves 18, mayo, 2017

 

Isidro Galicia/ ÁGORA Debate

 

El asesinato de periodistas en México visibiliza la impunidad rampante. Quién o quiénes deciden asesinar a aquellos que ejercen la mortífera actividad del periodismo, ignoran que su acto exhibe la fragilidad del sistema de justicia en el país. Sobreexpone la ineficacia de las instancias judiciales para castigar a los culpables.  El gremio periodístico mexicano, desarrolla su profesión en absoluta orfandad legal, en circunstancias dinamitadas y más, para el periodismo crítico y de investigación.

La muerte de periodistas en México, no solo condiciona a la libertad de expresión, como un elemento fundamental para la democracia, sino, además, espolea los espacios críticos hacia las esferas gubernamentales y criminales en las regiones del país. La labor del periodista, no solo se constriñe al cumplimiento de su trabajo, va más allá; su tarea es asumir un compromiso con la sociedad a partir de la información. Lamentablemente, el ejercer este oficio en México se corre el riesgo de morir o desaparecer, puesto que la cubertura periodística en el país se realiza bajo amenaza de los poderes formales o factuales.

El asesinato de periodistas en el país, además, muestra la profunda crisis en materia de los derechos humanos. La amplia franja de impunidad, muestran los altos niveles de erosión de la cultura de la legalidad, la ausencia de la justicia.  La muerte de un periodista, retrata el estatus de indefensión en la que se encuentra la sociedad, y no se diga, el periodista. México al ser situado como uno de los países más violentos del mundo, se concatena uno de los fenómenos criminales más brutales del Siglo XXI, como son las desapariciones y muerte de quienes tienen como oficio la información en México.

Matar a un periodista evoca a una sociedad que se encuentra atónita e indiferente. Que claudica en el momento que no exige un castigo para los culpables. Que no demanda a las autoridades, al gobierno federal y a los estatales, una restitución de las garantías de la libertad de expresión. Callar al periodismo es contribuir al empoderamiento de la impunidad. al silencio cómplice de quienes descansa la responsabilidad de investigar y encarcelar a los responsables. El periodismo en México se tradujo en un pasaporte seguro a la muerte. México hoy es un territorio gobernado por actos impunes, por el miedo y la amenaza.