México exportador de cerebros.

Publicado en Debate el miércoles 17, enero, 2018

 

Marisol Valencia Fausto/ÁGORA DEBATE.

 

Si esto fuera un monólogo, daría inicio con el chiste El hijo del político, aquel que con solo bachillerato concluido pretende dejar de estudiar y su padre, en busca de una lección de vida, se da la tarea de conseguir un empleo para que éste no ande de vago.

En esa búsqueda, se le ofrecen múltiples ofertas laborales con un generoso y grandioso sueldo, siendo rechazados, ya que el político quiere para su vástago algo más modesto, algo de unos 5 mil pesos mensuales.

Pero cuál es la sorpresa, la respuesta de su contacto es que esos cargos son por concurso, dado que se necesita: currículum, inglés, título universitario, haber hecho por lo menos una maestría o un postgrado en el extranjero, disponibilidad de horario y por supuesto experiencia previa.

Y mis espectadores entrarían en carcajadas, pero mientras vaya cesando su risa en su mente vendría experiencias similares o iguales de su entorno social o vida personal y entonces, estarían situados en la verdad incómoda.

Contar con una preparación académica no es garantía para encontrar trabajo en México, debido a que la mayoría de los empleos que actualmente genera la economía no requieren de una alta calificación.

La realidad es que en estos últimos años se han formado miles de universitarios que no encuentran el trabajo al que aspiran y, por otro lado, existen puestos de trabajo sin cubrir, ya que el mercado no ofrece profesionales con las competencias requeridas.

Bien sabido es, que en México –de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI) del 2017- 1.85 millones de personas estaban desempleadas, de las cuales 48% cuenta con un nivel de instrucción media superior y superior.

Adicionalmente, 33.7% de los desempleados contaban con la secundaria, por lo que, en conjunto, 81.7% de las personas que no encontraron trabajo tiene estudios de secundaria, preparatoria y profesional.

Y, te estarás preguntando ahora ¿cuál es mi reflejo en ello?

  • Redoble de tambores.

¡Atención, por favor!

Eres parte del grupo de personas que tienen más estudios o que tienen más certificaciones, pero trabajas en un empleo de menor riqueza o valor agregado.

  • Sonidos de grillos.

Y, ¿? ¿? ¿? ¿? ¿?

Significa el fracaso en nuestro país de la generación de nuevos motores de crecimiento económico; es decir, empleos en maquiladoras o comercios, muchas veces en la informalidad, y que, por tanto, no se necesita una demanda de personal más calificado.

Y eso, está afectando.

México es el número uno en el ranking de exportación de talento, lo que también puede ser analizado como fuga de talentos o cerebros”.

De 11.913.986 mexicanos que viven fueran del país, más de 1.100.000 son talentos calificados y de 25.000 700 son investigadores.

Basados en las cifras anteriores, se está prescindiendo de más del 95% de los mexicanos calificados potenciales para fortalecer la economía del conocimiento en México.

  • Pun! Pun!

Esto es un problema social, económico y estructural grave que estamos viviendo, porque al paso de algunos años, estas personas (yo junto a ellas), a pesar de haberse educado y de haber buscado un empleo en la parte joven de su vida, para cuando sean mayores se va a traducir en una tensión y frustración porque no tendrán el equivalente a lo que requerían dado lo que invirtieron en educación.

Y tal vez, eso esté orillando a que México, sea el país entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde menos personas han cursado algún grado de la educación superior.

O que los jóvenes que egresan de las escuelas de nivel superior sufran de ansiedad y depresión por la falta de empleo, y representen al 9.2 por ciento de la población que ha sufrido un episodio de depresión en algún momento de su vida.

Aprender la dura lección es parte de la vida.

Pero algo es cierto, los jóvenes contamos con habilidades que debemos desarrollar y por esta razón, es preciso actualizar la educación.