Mireles: El incómodo

Publicado en Debate el martes 16, mayo, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA Debate

La liberación de José Manuel Mireles Valverde incomodó al régimen estatal. Mireles se simbolizó como un referente social, en el combate a las células criminales de Michoacán. Hoy, la libertad del ex líder de las autodefensas, configuró un nuevo escenario, donde las implicaciones para el gobierno del estado en el debate público, se acotarán en cuanto avanzó  Michoacán en la restitución del tejido social, en el fortalecimiento de la procuración y administración de la justicia y en la ofensiva institucional en contra de la impunidad.

Quiérase o no, Mireles referencia la violencia, la impunidad y la injusticia a la que fue sometida la población michoacana hace apenas algunos años. El marco contextual no pudo ser otro. El encarcelamiento de Mireles, se gestó debido a la profunda descomposición social, a la amplia complicidad de autoridades locales con grupos criminales y el secuestro institucional de Michoacán por Alfredo Castillo, que, por cierto, suprimió el orden constitucional local, por acuerdos de carácter meta constitucional. Ese fue el escenario de vulnerabilidad legal que vivió la entidad.

Hoy, Mireles goza de una libertad condicional, de una libertad restringida. No obstante, para el régimen de la entidad, la libertad de Mireles impulsó una atención adicional al caso del ex líder de las autodefensas. En el imaginario colectivo de Michoacán, la figura de Mireles simboliza la desobediencia a los poderes establecidos, a los grupos de poder político y a los intereses tejidos desde el poder público. Mireles no solo evoca a la insurrección verbal, sino que su propio periplo insurgente, incitó a rebelarse en contra de la injusticia y el abuso.

La sola figura de Mireles incomoda e inquieta. Si bien es cierto, Michoacán no es el mismo. La sola liberación de Mireles, propició el regresó al pasado, de un pasado violento y de funestas consecuencias. Su acto de rebelión en contra del crimen organizado, lo colocó como un personaje vindicador de la dignidad humana y social. Su regresó a la escena pública, ya implicó que las alertas se encendieran en Casa de Gobierno de Michoacán. Lo indómito de la personalidad de Mireles, provocará un nuevo episodio de tensión con el gobierno del estado.

El encarcelamiento de Mireles deberá tener consecuencias. La causa de Mireles es la causa de una sociedad agraviada. Dejar atrás el daño, sería tanto como mitigar las heridas. Michoacán y su sociedad, esperan que nunca más se socave la paz pública. Que el estado de derecho sea una condición sine qua non, que garantice el marco constitucional de Michoacán. De lo contrario, Mireles no solo se reconstituirá como un simbolismo de la rebelión social, será el embrión que visibilice, una vez más, la impunidad. Silvano tiene la última palabra.