Morena en el poder, no en la oposición.

Publicado en Debate el viernes 7, septiembre, 2018

Isidro Galicia/ÁGORA PÚBLICA.

La instalación de la 64 Legislatura de la Cámara de Diputados trajo consigo una serie de protagonismos y antagonismos de los integrantes de las diversas bancadas políticas en San Lázaro.

Con la reunión sostenida del presidente electo Andrés Manuel Lopez Obrador y los legisladores de Morena, el hecho asentó la desproporción del posicionamiento del partido gobernante con respecto a sus pares en la Cámara de Diputados, en particular con el PRI.

La transición que se encuentra en marcha, Obrador optó por una entrega del poder conciliadora y tersa, sin sobresaltos ni enconos con el aún presidente Enrique Peña Nieto.

El mensaje ha sido claro y sin vacilaciones del político tabasqueño, con un ánimo de construir aliados y acuerdos en un periodo transicional.

Cierto, los diputados surgidos de Morena no son Obrador. Su endogamia se conforma de vertientes que van desde la tómbola, facciones políticas y fuerzas exógenas incorporadas al movimiento electoral del pasado primero de julio, que culminó con la victoria de una porción de la izquierda mexicana..

Los recientes acontecimientos y “excesos” del partido que gobernará los próximos seis años el país, como el caso de la licencia del gobernador-senador de la República de Chiapas Manuel Velasco  y los vacilantes anuncios de las políticas de austeridad en rubros como ahorros en galletas, botanas y edecanes, confirma que el trazo hacia la transformación se encuentra en una etapa de construcción y a la vez incierta.

Sin embargo, al interior de Morena  pareciera que la ruta se encuentra faccionada.

Aunque el presidente electo recomendó a los legisladores federales de Morena actuar con plena madurez en el proceso político que la nación vive, lo cierto es que los antagonismos políticos amenazan con los equilibrios y con el propio proceso de la cuarta transformación.

Actores politicos como Ricardo Monreal, Marti Batres y Mario Delgado se perfilan para liderear las inercias y escenarios que afrontara el proximo gobierno federal.  Pero que hoy,  son las cabezas visibles de una pugna fraticida al interior de morena.

La doble votación y elaboración de la orden del día para facilitar al gobernador verde ausentarse del Senado de la República de forma indefinida, su cargo termina el próximo 8 de diciembre, mostró las inercias ásperas por el control político de las Cámaras y de Morena.

Con el taiming político en su reloj, Obrador intervino en un momento justo para recomendar a los legisladores a moderarse en un ambiente legislativo mayoritario y sin contrapesos reales.

Mientras la esperada transformación prometida por López Obrador a los mexicanos se gesta de forma gradual, Morena debe abandonar el camino del conflicto,  para mostrarse  como el partido ganador de los pasados comicios presidenciales.

La transición gubernamental transita bajo presiones naturales por el poder.

Sin soslayar que ahora Morena será gobierno.

Y el margen de error  se encuentra estrecho.