Morena y el factor Silvano.

Publicado en Debate el miércoles 27, febrero, 2019

En la imagen el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo.

ÁGORA DEBATE/ Isidro Galicia.

Morelia, Mich.- El gobernador de Michoacán solo espero un momento excepcional. Detonó de forma inmisericorde la crisis política al interior de Morena en Michoacán.

La cabeza de Alfredo Ramírez Bedolla fue entregada en Casa de Gobierno. Un tema en particular ocupaba al inquilino de la residencia del jefe del ejecutivo estatal, el nombramiento del primer fiscal para Michoacán. La lectura fue tiempista. El poliéndrico poder en Morena permitió la exitosa ejecución del albazo legislativo en contra de Ramírez Bedolla.

Sin un partido direccionado en lo estructural y sostenido solo por la narrativa de la cuarta transformación como eje articulador del gobierno mexicano , el mandatario michoacano llenó el vacío de autoridad política con la insidia, la negociación pragmática y con la coacción de la promesa política.

El resultado de ello, un grupo parlamentario dividido y exhibido ante un eventual triunfo silvanista. Por un lado, logró el propósito de colocar a uno de sus alfiles Adrián López Solís en la Fiscalía General y de paso, imponer la dinámica rupturista en la fracción de los legisladores de Morena.

No obstante, la balcanización de la unidad partidista de Morena no fue una eventualidad con fortuna o producto de una fatalidad política, desde la bancada hubo aliados y detractores. Hoy sus nombres están en el escrutinio público. Se exhiben como los responsables directos de la coflagración morenista. Sin embargo, los echos están consumados y el daño parece irreversible.

Como en la guerra, Silvano conocía el territorio, a los enemigos y la débil concepción de la causa para asumirse con opositores del régimen estatal. Supo donde dinamitar a Morena. Sitúo la detonación en el espacio más vulnerable y debilitado ubicado en el propio ejercicio del poder. Desde ahí, pulverizó a un partido sostenido por el miedo a imponerse desde una dimensión natural del poder.

Las varias cabezas visibles en Morena Michoacán, encuentros furtivos o informales con actores centrales, acuerdos sin trascender y otros tantos más dispuestos a entregar la lealtad a cambio de construir beneficios personales con el gobernador, terminó por evidenciar la unidad endeble y asestar un golpe de autoridad política por parte de Silvano.

La determinación de remover a Alfredo Ramírez es un suceso ahora anecdótico. Solo robustece la especulación y las historias en torno a una decisión, o quizá, a una traición gestada en Morena. Desde ahora con la eventual transición en la coordinación parlamentaria de Morena, los escenarios políticos estarán de lado del gobernador de Michoacán. Ganó la partida.

El resultado de la ruptura política es una fracción enfrentada y un gobernador que festina en sigilo la caída de una oposición atemorizada por ejercer el poder. Un poder escurridizo fundado solo en la entelequia de la transformación.