Morena y la pluralidad a prueba.

Publicado en Debate el lunes 9, julio, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

La mayoría legislativa en el Congreso de la Unión alcanzada por la Coalición Juntos Haremos Historia en los comicios del pasado primero de julio, expresaron la inobjetable voluntad electoral de los mexicanos por un cambio de régimen.

El voto obtenido por Morena y los partidos aliados, fue un sufragio de rompimiento político de la sociedad con el actual sistema de gobierno.

Ante el nuevo escenario político, la reconfiguración legislativa en México pondrá a prueba la democracia mexicana en materia de la pluralidad y la garantía de los derechos de las minorías representadas en las Cámaras, donde la oposición tendrá una presencia parlamentaria disminuida.

Como nunca antes, el tema de los pesos y contrapesos, así como la división de poderes se encuentra bajo serio escepticismo. Los críticos del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, advierten preocupaciones por el retorno de la concentración del poder en una sola persona.

La experiencia del pasado indica que cuando el PRI era el partido absoluto imponía la agenda nacional desde la Cámara de Diputados, sin consensos políticos ni deliberaciones republicanas, incluso, avasallando a sus opositores.

Pero hoy, tras los resultados registrados después del primero de julio, el desafío de Morena como primera fuerza, es superar las prácticas del “mayoriteo” cupular; ampliar los horizontes de las deliberaciones y discusiones republicanizadas de los desafíos como país entre los legisladores, sin marginaciones partidarias.

Vigorizar y recuperar la práctica parlamentaria como un poder actuante, responsable, elevando la calidad del debate y de las iniciativas de ley, así como rescatar el voto a conciencia para que los ciudadanos se sientan representados, y estos (los diputados) rindan cuentas a sus electores.

Con una oposición debilitada, el PRI, PAN y PRD contarán con un margen reducido para la colocar sus propias agendas legislativas y ser protagonistas en las Cámaras, aunque no estarán impedidos.

Ambas Cámaras, Diputados y Senadores, estarán ante un escenario inusual; donde el debate, el cabildeo y las negociaciones políticas tendrán como eje conductor: La pluralidad.

El respeto a la diversidad ideológica pondrá a prueba a un poder acostumbrado a la subordinación y al acompañamiento impoluto al poder Ejecutivo.

A partir del primero de septiembre, México y su parlamento estarán a prueba, con un partido como primera fuerza política, que deberá evitar las tentaciones del pasado.

El desafío será impulsar una nueva forma de gobernar y legislar en un país con una cultura de la unanimidad.

Morena y los partidos aliados tendrán la última palabra.