Morón y Morena en romance con el pasado.

Publicado en Debate el martes 19, febrero, 2019

En la imagen el presidente municipal de Morelia, Raúl Morón Orozco.

ÁGORA PÚBLICA/ Isidro Galicia.

Morelia, Mich.- Son tiempos de evaluación. De medir con relativa objetividad los progresos gubernativos de Morena con los presidentes municipales en Michoacán.

Al momento, gobiernos municipales sostienen su credibilidad, legitimidad y la alternancia en el poder con la figura emblema de Morena y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Un político que eclipsa la vida pública nacional y a los gobiernos municipales. Aun los errores políticos son medidos con tolerancia y justificados por la narrativa del cambio verdadero por la población.

Si bien, muchos de los hoy presidentes municipales en Michoacán, cuentan con una amplia trayectoria política, en sus respectivas administraciones no se perciben logros que justifiquen la entelequia de un cambio de régimen local y la multicitada cuarta transformación.

Agendas públicas ya exploradas, problemas sociales añejos y espacios comunes construyen la anatomía política de los municipios gobernados por Morena.  Nada nuevo en el paisaje gubernamental.

En Morelia, Raúl Morón Orozco, que se aprecia de una amplia trayectoria política, dos veces diputado local, senador de la República, dirigente del PRD en Michoacán y líder sindical de la Sección XVIII de la CNTE, se encuentra en un periodo de obnubilación.

Sus actos políticos son rutinarios. Sus apariciones públicas furtivas y fugaces. Un político forjado al calor de la disidencia sindical y de escenarios conflictuados con el poder. Aunque mesurado en sus encargos públicos, se percibe a un gobernante de ideas obcecadas , de limitaciones políticas que no rompen con las viejas inercias del pasado.

Sostener la anquilosada tradición de estructuras viciadas en la administración pública de Morelia, solo presume una resistencia para construir nuevos basamentos públicos, que permitan la consolidación de procesos más democráticos para la vida municipal en la capital del estado.

La amplia red de legitimidad que cobija a los presidentes municipales de Morena en la entidad, proporcionada por la imagen de López Obrador, tendrá fecha de caducidad, Los ediles deberán proponer nuevos escenarios y agendas agresivas que les permitan garantizar la continuidad del partido en los gobiernos locales.

De mantenerse en el confort político, propiciaran las condiciones de competitividad electoral que le permita a los partidos de oposición ganar los comicios municipales en el 2021. Y con ello terminar con la corta experiencia de Morena como el partido del cambio prometido.

El romance con el pasado advierte decepciones políticas que amenazan la credibilidad de un partido que movió la esperanza de millones de mexicanos.

Aún se está a tiempo, pero este se agota.