Obrador, Silvano y el incendio provocado.

Publicado en Debate el sábado 9, febrero, 2019

En la imagen el presidente de México, AMLO y el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles en la entrega de apoyos al campo del programa “Producción para el Bienestar” en Huetamo.

AGORA DEBATE/ Isidro Galicia.

Morelia, Mich.- Huetamo fue el centro del canibalismo político. De un acto público que se convirtió en un espacio de catarsis popular y de airados reclamos. Ante una defensa débil y apesadumbrada de los silvanistas.

Todos lo sabían. El encuentro entre Andrés Manuel Lopez Obrador, presidente de México y el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo sería tenso en el discurso y en el ambiente. En un marco de hostilidad en contra del mandatario michoacano por el conflicto con la CNTE.

Pero Obrador opto por no apagar el fuego. Permitió el juicio popular en contra de Aureoles Conejo. Lo colocó en la ágora de los presuntos culpables. Fue lapidado verbalmente por las acusaciones, reclamos y rechiflas que no le permitieron cumplir con el propósito discursivo de sanjar las diferencias con Obrador en lo público y terminar con un periodo de desencuentros.

Huetamo cuna del silvanismo fue un fortín de arena. Miembros del gabinete estatal, funcionarios públicos, militantes del PRD y aplaudidores del gobernador, fueron avasallados sin resistencia alguna. La plaza fue entregada sin corazón ni convicción. A lo mucho, un conato de bronca entre obradoristas y silvanistas que termino solo en mentadas de madre, afortunadamente.

En el acto central, complaciente López Obrador solo observaba la carnicería política. El aire soplaba y el fuego se extendía amenazante con quemar al gobernador de Michoacán. Nadie salió al rescate. omisos y cobardes, los fervientes silvanistas optaron por el silencio, si acaso, esporádicas consignas de apoyo el gobernador, que se apagaron con el iracundo rencor del magisterio michoacano.

Otros más, cabizbajos por la derrota en Huetamo, prefirieron buscar las salidas para abandonar lo antes posible el lugar. La distribución de playeras oficiales, el acarreo de militantes del PRD de localidades cercanas al municipio y la operación política para “proteger” al gobernador fueron fallidas. El territorio fue tomado por los adversarios y los derrotados entregados al juicio de la historia.

Huetamo será un capitulo ominoso para Michoacán. La esterilidad política amenaza a la República. Andrés Manuel López Obrador, solo acusó de recibido. Aunque el presidente de México no inició el fuego, solo dejó que el aire soplara. Los presuntos agravios y traiciones tejidos por Silvano Aureoles en el pasado, son cuentas pendientes que se re vigorizan en un escenario de abandono y orfandad política para el mandatario estatal.

Como la historia de Nerón emperador Romano, que extasiado observaba el poder devorador de las llamas al Circo Máximo cantando con su lira, en Huetamo no se impidió el incendio. Ahora será el tiempo de apagarlo.