Obrador y el austero ejercicio del poder.

Publicado en Debate el jueves 16, agosto, 2018

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Desde la misma noche del primero de julio, Andrés Manuel López Obrador inició con un proceso de rompimiento político y de cambio paradigmático.

El sistema presidencial mexicano sufrió alteraciones en los códigos tradicionales de concebir la política y del propio ejercicio del poder en el país.

Desde su aparición pública tras la jornada electoral, sus traslados en vehículos comerciales y sus posteriores actos públicos como presidente electo, Obrador reconfiguró  las estructuras significantes y operativas del poder, para comunicarse sin escenografías con la ciudadanía.

Directo, elocuente y solvente en su proxémica personal, Obrador situó la figura presidencial en una dimensión común, lejos de los espacios fabricados o de los montajes oficiales aderezados con públicos concertados.

Sin intermediarismos gubernamentales, el presidente electo se mueve en territorios concebidos por él y por todos aquellos ciudadanos que se acercan para solicitarle una fotografía o establecer un breve diálogo ya sea en el metro, aeropuerto o en las calles.

A solo unos cuantos días de ser legalmente el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador mantiene el concepto de socializar y de compartir el poder con la gente. Sin liturgias de por medio, en tan solo unas semanas López Obrador logró con sus actos trasladar al mínimo la percepción del poder en México.

Con esta nueva versión de la política mexicana, el próximo gobierno federal deberá mantener esa filosofía en la era obradorista. Senadores, diputados y funcionarios federales estarán obligados  a actuar bajo la misma concepción filosófica, para sostener la visión de un gobierno transformador de la vida pública.

Hasta ahora, los propuestos para desempeñar funciones en la próxima administración gubernamental, han actuado sin excesos ni faraonismos políticos. Sin cortes aduladoras o lujos dispendiosos.

El país de la sublimidad política se encuentra en una abierta fase de sustitución de las formas ortodoxas confeccionadas en los regímenes del pasado.

Formas que constituyeron el desprendimiento de la sociedad en los asuntos de gobierno; que desarticularon los cuerpos sociales para la centralización del poder.

Desde hoy, Obrador restituye el poder, lo diseña y lo traslada a la esfera de la sociedad.

Como un ente urbano y al alcance de todos, AMLO desmonta la tradicional parafernalia del poder presidencial y lo coloca en la realidad de una nación empobrecida y desigual.

El próximo presidente inaugurará un nuevo periodo de austeridad política y una oportunidad de repensar al poder como ciudadanos.

Sin lujos o frivolidades. Obrador trazó sin matices como ejercerá el poder durante el sexenio.

Despojado de la atmósfera mítica, pero cercano a la sociedad.