Obrador y el comes y te vas.

Publicado en Debate el miércoles 18, julio, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Despúes del primero de julio, el equipo de transición del presidente electo deberá repensar la relaciones políticas en el concierto internacional en particular con América Latina.

Por décadas la nación se distinguió por una diplomacia legalista y con claros preceptos indisolubles en la política exterior al interés nacional.

Con el arribo de Andrés Manuel López Obrador en la presidencia de la República, México deberá virar hacia los países del sur de nuestro continente.

Por largos periodos el país dirigió sus esfuerzos por mantener una relación diplomática estable con los Estados Unidos. De sortear los embates del imperio y las presiones producto de la seguridad nacional y la migración.

Hoy, el comes y te vas, expresión del ex presidente Vicente Fox al entonces presidente de la República de Cuba Fidel Castro Rus, ocurrido en el 2002 durante los trabajos de la Cumbre Extraordinaria  Internacional de las Américas celebrada en la ciudad de Monterrey, es parte de una anécdota desproporcionada y servil.

Con Obrador como presidente electo de México, las relaciones diplomáticas deben consolidarse en los países del continente americano. Constituirse como una nación referente que apele a sus principios diplomáticos históricos del no intervencionismo.

Por dos sexenios los gobiernos del PAN se aislaron  de los movimientos progresistas en países como Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador. La sana distancia separó a México de una vigorosa tendencia de cambio democrático y de transiciones políticas hacia la izquierda.

El desdén en las relaciones exteriores en los periodos panistas, minimizaron los esfuerzos de países con economías emergentes para liberarse de la hegemonía norteamericana y reorientar sus aspiraciones a un bloque regional con autodeterminación y dignidad.

Ahora, ante el nuevo escenario internacional y donde el regreso de programas de gobiernos de derecha como en Argentina y Brasil, la nación mexicana debe situarse en un péndulo de equilibrios, pero también, de garantizar la autodeterminación de los pueblos americanos.

Cierto con Obrador se  planteará una nueva era diplomática.

Recuperar la referencia como una nación hermana y solidaria con los pueblos del continente.

En materia exterior Obrador deberá colocar nuevamente a México en una posición protagonista y en una dirección que consolide la visión integracional de la agenda latinoamericana.

Con un gobierno de izquierda en Mexico, la encomienda será recuperar el liderazgo en la región, extraviada ante el entreguismo a los Estados Unidos de los gobiernos de derecha.

México puede ser el detonante para America Latina y la ruta para impulsar un periodo de equilibrios entre el gobierno de Donald Trump y los países del sur.

Un nuevo tiempo se asoma para los pueblos de América y México será la referencia.