Obrador y el desastre económico.

Publicado en Debate el miércoles 19, septiembre, 2018

En la imagen AMLO en su gira por Nayarit el pasado domingo.

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Desde 1982 la economía en México se sujetó a las políticas dictatoriales del denominado consenso de Washington, una especie de receta económica neoliberal para los países en vías de desarrollo.

La falaz idea de la estabilidad económica del país en los últimos 36 años pregonado por los grandes capitales económicos, los educados en las universidades tecnocráticas y el puñado de empresarios mexicanos obsequiosos con el modelo empobrecedor y segregativo, se encuentra en una fase del colapso gubernamental.

Lo dicho por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, es el reflejo de la caótica situación del presupuesto gubernamental, que, a pesar de la agenda de la austeridad de la República y del combate frontal a la corrupción, serán medidas precarias  para recuperar los mínimos de bienestar para la población.

Obrador, afrontará dilemas morales, políticos y económicos para re direccionar el gasto público en materia de salud, educación, infraestructura y recuperar el tejido social. Mantener los mercados financieros nacionales e internacionales como “aliados” del proyecto de gobierno de Obrador y de la cuarta transformación, será un dilema que amenace la estabilidad con los dueños del dinero.

El proceso transicional, iniciado desde el primero de julio hasta hoy, ha ocasionado especulaciones en torno a las políticas económicas que el nuevo régimen aplicará en los próximos seis años. Si habrá un golpe de timón en la materia o dará continuidad, con matices establecidos, al proyecto tecnocrático de la economía.

Sin embargo,  recuperar el Estado benefactor de los insumos públicos para el grueso de la población  para reducir la desigualdad social, significaría el rompimiento con la visión privatizadora de los servicios del gobierno federal y terminar con el esquema de una economía de mercado que ha arrojado a millones de mexicanos a la miseria.

No obstante, el diagnóstico económico de Obrador y el profundo desastre económico del país, está sustentado por la enorme deuda pública nacional, herencia del actual gobierno federal, que, de acuerdo a los especialistas, está comprometido más del 50 por ciento del gasto público del 2019.

El escenario es caótico para el próximo gobierno de la República. Obrador deberá elegir entre mantener la doctrina del capitalismo invasivo y aniquilador  de los derechos sociales de la población, o acudir a un era económica de una justa distribución de la riqueza, donde el mejoramiento salarial y la generación de empleos de la clase trabajadora, se traduzca en elevar la calidad de vida de la población en condición de pobreza.

A partir del primero de diciembre, Andrés Manuel López Obrador sorteará profundos desafíos económicos. Y donde la oposición, principalmente la del PRI y PAN, estarán a la zaga del hipotético fracaso del gobierno de Obrador, ante la eventual posibilidad de no cumplir con las promesas de campaña.

El régimen obradorista aún no inicia y el desánimo empieza a cundir.