Obrador y los colmillos del poder.

Publicado en Debate el viernes 23, marzo, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Cercado por la intolerancia de un periodismo oficialista, Andrés Manuel López Obrador sorteó con éxito a los celosos guardianes del régimen.

Una especie de tribunal público parcializado, donde el objetivo era exhibir al candidato de la izquierda mexicana; y no conversar con razonamientos y debatir con argumentos los profundos desafíos del país.

Era lo menos importante confrontar las visiones de nación.

Como una manada de lobos hambrientos, las plumas y los  intelectuales Héctor Aguilar Camín y Jesús Silva Herzog Márquez, desaprovecharon la ocasión para colocar en el debate de la entrevista con Obrador, los aspectos más sustanciales de la agenda de la sociedad mexicana y de la propia plataforma del abanderado de Morena.

Los temas que a los electores les interesa; incluso, fortalecer las inconsistencias ideológicas del candidato de la Coalición “Juntos Haremos Historia”.

Pero lejos de construir una ciudadanía informada, los periodistas de “Milenio” decidieron mostrar sus cartas y presumir los “logros” del gobierno federal.

Simplemente se avocaron a provocar al candidato presidencial.

En pleno periodo electoral de México, sin duda, una de las amenazas de la democracia son los medios de comunicación masiva.

Detrás de la agenda informativa y de las líneas editoriales de las empresas de comunicación, se encuentra un soterrado interés por mantener protegido al régimen y los privilegios que se obtienen desde el poder.

No obstante, la era digital provocó que la ciudadanía tenga opciones para informarse. Para acceder a los contenidos que le permitan construirse una opinión y un juicio personal de los asuntos públicos.

El ejercicio periodístico realizado por grupo “Milenio” no cumplió con su objetivo; que era el de mostrar al Obrador del pasado que se irritaba ante el alud de críticas, y que las reacciones de éste (Obrador)eran usadas para presentar ante el imaginario colectivo a un candidato intolerante.

Tras dos elecciones presidenciales pasadas, Obrador entendió el juego maniqueo de los medios de comunicación y de sus periodistas.

Muchos ligados a las esferas del poder y otros como pequeños mercenarios agazapados en el obscuro oficialismo de un periodismo servil.

La presidencia de la República se ganará con votos, pero también con la percepción.

Y Obrador lleva la ventaja.